ACL (lista de control de acceso) se refiere principalmente a dos conceptos técnicos.

La primera es una ACL del sistema de archivos, que especifica los permisos de usuarios o grupos para acceder a archivos, directorios o recursos del sistema. Los sistemas operativos suelen consultar estas ACL —configuradas por los propietarios de los archivos o los administradores del sistema— para determinar si un usuario o grupo concreto tiene permiso para realizar operaciones como leer, escribir o ejecutar.

La segunda es una ACL de red, que suele configurarse en dispositivos como routers y cortafuegos y define políticas para permitir o denegar el flujo de paquetes de red. Las ACL de red evalúan los paquetes en función de diversos parámetros, como la dirección IP de origen, la dirección IP de destino, el número de puerto de origen y el número de puerto de destino. Esta evaluación se realiza de forma secuencial, comenzando por la primera regla del conjunto, y la primera regla que coincide determina la acción (permitir o denegar) que se aplica al paquete. Tras la primera coincidencia, se ignoran las reglas posteriores. Si un paquete no coincide con ninguna regla explícita de la ACL, se aplica de forma predeterminada una acción de «denegación implícita» y se rechaza el paquete.

Además, dispositivos como F5 BIG-IP pueden implementar ACL avanzadas con reconocimiento de sesión, aplicadas dinámicamente en las capas 4 a 7 (por ejemplo, controles HTTP en la capa de aplicación). Estas funciones avanzadas de ACL permiten establecer políticas de acceso muy específicas. Por ejemplo, se puede conceder a los usuarios corporativos internos acceso completo a las aplicaciones empresariales internas, mientras que el acceso de los usuarios invitados o externos puede limitarse únicamente a los recursos web públicos.