En 2018, declaré que habíamos entrado en la era del capital de las aplicaciones. En aquel momento, expliqué que ya no era el capital físico ni el humano lo que impulsaba la creación de valor para las organizaciones, sino las aplicaciones. También predije que no pasaría mucho tiempo antes de que más empresas dedicaran la energía y los recursos correspondientes a gestionar sus carteras de aplicaciones.
Con la aceleración de las iniciativas de transformación digital, pensé que era el momento de hacer balance de cuánto hemos avanzado y qué ha cambiado en los últimos cinco años.
Estos son cuatro cambios significativos desde aquella publicación del blog de 2018:
- Las aplicaciones, el activo más valioso de la empresa digital en 2018, son ahora aún más esenciales para que todas las organizaciones puedan competir, innovar y definir su éxito
- No se trata solo de aplicaciones, sino también de API, y su número sigue creciendo rápidamente.
- Los entornos de aplicaciones distribuidas híbridos y multinube se han convertido en la norma para las organizaciones, ya que ofrecen una gran flexibilidad para implementar aplicaciones y API, pero también generan una complejidad y unos costes operativos considerables, y exponen a las organizaciones a las ciberamenazas.
- La ciberdelincuencia se ha convertido en un negocio que mueve 8 billones de dólares al año, con ciberdelincuentes bien equipados que compiten por poner en peligro sus activos más valiosos —sus aplicaciones y API— y, a través de ellos, sus datos.
1. Las aplicaciones son aún más esenciales ahora que hace cinco años.
Hoy, aún más que hace cinco años, las aplicaciones son su activo más importante. Las aplicaciones hacen posibles nuevos modelos de negocio y el crecimiento de los ingresos. Definen la experiencia de sus clientes. Facilitan y automatizan sus operaciones. Transforman sus datos en información valiosa. Y le diferencian de la competencia.
“Hoy en día, casi el 30 % del valor del S&P 500 estadounidense procede de empresas impulsadas por las aplicaciones.”
También son las que impulsan cada vez más la economía. En la actualidad, casi el 30 % del valor del S&P 500 estadounidense, un índice que representa aproximadamente el 80 % de la capitalización bursátil de las empresas cotizadas de EE. UU., procede de empresas centradas en las aplicaciones, como Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Visa, Mastercard, Saleforce.com y Netflix, entre otras. Otro 15 % del valor del índice corresponde a empresas cuya diferenciación se basa principalmente en sus experiencias digitales o en las experiencias digitales que hacen posibles, como Tesla, NVIDIA, JP Morgan Chase, Cisco Systems y Walmart, entre otras.
Hace cincuenta años, en los albores de la TI empresarial, esos porcentajes eran prácticamente nulos. Y, de cara al futuro, se espera que sigan aumentando de forma constante.
De hecho, las empresas más valiosas de la actualidad tienen esa valoración debido a las aplicaciones que poseen. Y el valor que generan las empresas impulsadas por aplicaciones sigue creciendo a un ritmo superior al de otras empresas menos dependientes de las aplicaciones y los servicios digitales.
2. No se trata solo de aplicaciones, sino también de API, y su número sigue creciendo rápidamente.
Las interfaces de programación de aplicaciones (API), esas pequeñas aplicaciones con una única función, se están multiplicando rápidamente. Y, junto con las aplicaciones más grandes y multifunción, se están convirtiendo cada vez más en un motor fundamental de creación de valor económico.
Dado que las API permiten la comunicación y el intercambio de datos entre distintos sistemas, se han convertido en un elemento fundamental para que las empresas generen valor para sí mismas, sus socios y sus clientes. Por ejemplo, la posibilidad de consultar tu calificación crediticia o pagar una factura desde tu aplicación bancaria se debe a que las API conectan a varios proveedores de servicios. Del mismo modo, puedes encontrar los mejores precios mediante tu aplicación de viajes gracias a las API, que ofrecen acceso a información de distintos hoteles, aerolíneas, empresas de alquiler de coches y sitios web de compañías similares.
Hoy en día, muchas organizaciones cuentan con cientos de aplicaciones y API, y estas cifras siguen aumentando. Hace cinco años, la mayoría de los clientes no sabían decirme cuántas aplicaciones tenían, dónde se encontraban ni hasta qué punto estaban protegidas. Afortunadamente, esto ya no ocurre, pues muchas organizaciones han invertido una cantidad considerable de tiempo y recursos para gestionar mejor sus aplicaciones.
Sin embargo, la mayoría de las organizaciones no tienen un control similar sobre sus API. Las API se encuentran en la misma situación que las aplicaciones hace cinco años. A la mayoría de las organizaciones les cuesta saber cuántas API tienen, dónde están, quién se conecta a ellas y hasta qué punto están protegidas. Sin una estrategia de API, las oportunidades para llevar a cabo actividades fraudulentas y maliciosas han ido en aumento, y más de nueve de cada diez empresas sufrieron un incidente de seguridad relacionado con las API solo en 2020.
3. El panorama de las aplicaciones se ha vuelto mucho más distribuido.
Hace cinco años, los clientes solían decirme que habían apostado «por completo» por la nube pública. Las organizaciones planeaban trasladar todas sus aplicaciones fuera de sus centros de datos para aprovechar las ventajas prometidas por la nube pública: una mayor agilidad empresarial, un menor coste total de propiedad, una mayor disponibilidad y una seguridad más fiable.
Eso no se ha materializado. De hecho, según un estudio de F5, el 85 % de las organizaciones despliega actualmente sus aplicaciones y API en varias ubicaciones, incluidos centros de datos locales, varias nubes públicas y ubicaciones en el extremo. Y, curiosamente, una de cada cinco organizaciones opera sus aplicaciones y API en seis entornos diferentes. Como concluyó un informe de Deloitte publicado en el Wall Street Journal: «La multinube puede parecer caótica, pero es el mundo en el que vivimos y probablemente seguirá siéndolo en el futuro próximo».
De hecho, los entornos distribuidos son la nueva normalidad. Y se están imponiendo pese al aumento de la complejidad, los costes y las vulnerabilidades que conlleva alojar las aplicaciones y las API en varias ubicaciones. ¿Por qué? Porque existen razones empresariales de peso para hacerlo. Para algunas aplicaciones, las empresas pueden buscar el rendimiento de un hardware diseñado específicamente y alojado en un centro de datos local. Para otras, pueden necesitar la velocidad y escalabilidad de la nube. Y para otras, pueden buscar las ventajas de rendimiento (por ejemplo, una baja latencia) del edge.
En los últimos cinco años, el panorama de las aplicaciones y las API se ha vuelto cada vez más distribuido y complejo.
A medida que el número de aplicaciones y API sigue aumentando y las organizaciones las implementan en una gama más amplia de entornos, gestionarlas en entornos distribuidos y multinube se ha convertido en un reto mucho mayor de lo que se imaginaba hace cinco años.
La ejecución de aplicaciones y API en distintos entornos con diferentes enfoques de seguridad ha generado fricciones en todos los ámbitos. Y, por desgracia, esto está aumentando los riesgos de seguridad al tiempo que ralentiza la innovación.
4. El ciberdelito es un gran negocio, y usted es su competencia.
El crecimiento de las aplicaciones y las API, así como el carácter cada vez más distribuido de su implementación, ha ampliado la superficie de ataque que los ciberdelincuentes pueden aprovechar para infiltrarse en las empresas. Se estima que, solo este año, la ciberdelincuencia tendrá un coste de 8 billones de dólares, lo que la convierte en la tercera mayor economía del mundo, por detrás de Estados Unidos y China.
Hoy en día, las filtraciones de datos, los bots y el ransomware se encuentran entre las amenazas de seguridad más importantes, y los riesgos que plantean son cada vez más sofisticados y están cada vez más potenciados por la IA. En el último año, por ejemplo, una ciberseguridad inadecuada provocó que las contraseñas de más de 1.800 millones de usuarios cayeran en manos de ciberdelincuentes, lo que permitió que la privacidad de millones de usuarios se vulnerara por completo.
Los bots maliciosos son cada vez más frecuentes, lo que pone en peligro la experiencia del cliente, reduce los ingresos de las empresas y consume un tiempo muy valioso. Según el informe Total Economic Impact de Forrester, los equipos de operaciones pueden llegar a dedicar hasta 10.000 horas a la protección manual contra bots.
Además, el ransomware es una de las amenazas de ciberseguridad más importantes y de más rápido crecimiento de nuestro tiempo. Actualmente, el ransomware está presente en una de cada cuatro brechas de seguridad. Y, según el Informe de investigaciones sobre filtraciones de datos de Verizon de 2023, el 95 % de los incidentes de ransomware ocasionaron pérdidas de entre 1 millón y 2,25 millones de dólares.
Dado el volumen de actividad empresarial y de datos que fluye a través de las aplicaciones y las API, la seguridad de estas ha adquirido una nueva relevancia. Las experiencias digitales de una organización son tan seguras como su aplicación o API más vulnerable. Es más, nada puede frenar más rápidamente la adopción de una experiencia digital por parte de los usuarios finales que la percepción de una seguridad o privacidad deficientes.
Simplificar lo complejo es la única forma de avanzar
Cinco años después del inicio de la era del capital de las aplicaciones, las organizaciones gestionan entornos de aplicaciones mucho más complejos de lo previsto. Los responsables de TI se enfrentan hoy a una tarea abrumadora ante el creciente número de ciberataques, el aumento de los requisitos normativos, la subida de los costes, la reducción de los presupuestos, la escasez de talento y las mayores expectativas de los usuarios finales en cuanto a la seguridad y disponibilidad de las aplicaciones y la experiencia general.
Deben mantenerse al día ante la proliferación de aplicaciones y API, garantizar que sus aplicaciones tradicionales sigan funcionando correctamente y, al mismo tiempo, desarrollar nuevas capacidades en arquitecturas modernas y poner en marcha implementaciones híbridas y multinube.
Sin embargo, la solución no puede consistir en reinventar la forma en que las organizaciones hacen negocios ni en obligarlas a encajar todas sus aplicaciones y API en un único ecosistema cerrado. Por el contrario, debe simplificar radicalmente la seguridad y la gestión de las aplicaciones en todo el entorno distribuido de aplicaciones que las empresas ya tienen implantado. Como señaló el informe de Deloitte publicado en Wall Street Journal: «Los líderes empresariales más perspicaces no se limitan a convivir con la complejidad generada por la multinube y la creciente presencia de la tecnología. Por el contrario, buscan formas de aprovechar las ventajas operativas que ofrece la gestión de múltiples instancias en la nube, al tiempo que vencen al dragón de la complejidad multinube».
En F5, trabajamos intensamente para simplificar la seguridad de las aplicaciones y las API en entornos híbridos y multinube. Imaginamos un mundo en el que las aplicaciones puedan ampliar y reducir su capacidad automáticamente a medida que cambien las necesidades, donde los ciberataques puedan detectarse y neutralizarse rápidamente antes de que se produzcan, y donde se pueda utilizar una telemetría avanzada para optimizar continuamente el rendimiento y la resiliencia de las aplicaciones.
Esta visión es la razón por la que hemos realizado una importante inversión durante los últimos cinco años en nuestra F5 Distributed Cloud Platform, una solución híbrida y multinube diseñada para facilitar la protección, la entrega y la optimización de aplicaciones y API, independientemente de dónde estén implementadas. Servicios de nube distribuida proporcionan conectividad y seguridad tanto en la capa de red como en la de aplicación. Esto significa que puede conectar de forma segura ubicaciones dentro de un mismo proveedor de servicios en la nube o entre distintos proveedores, así como conectar y proteger de forma nativa servicios digitales distribuidos, lo que ofrece a sus usuarios finales una seguridad, disponibilidad y rendimiento superiores, al tiempo que reduce la complejidad operativa de su empresa.
Proteja su reputación y sus ingresos
A medida que el mundo se digitaliza cada vez más, las aplicaciones y las API son el alma de las empresas, y esto es aún más cierto hoy que hace cinco años. En esta era del capital de las aplicaciones, las organizaciones que optimicen y protejan estos activos digitales críticos serán las que alcancen un mayor éxito.
En F5, trabajamos para simplificar radicalmente la seguridad y la entrega de aplicaciones. Para cumplir nuestro propósito de construir un mundo digital mejor, queremos ayudarle a proteger su reputación y sus ingresos, para que pueda dedicar menos tiempo a gestionar sus aplicaciones y API y más a innovar, satisfacer a sus clientes y hacer crecer su negocio.
Para descubrir cómo F5 puede ayudarle a conectar, proteger e implementar aplicaciones en nubes distribuidas, consulte nuestra página web de F5 Distributed Cloud Services .
Sobre el autor
Artículos relacionados del blog

Cree servicios públicos seguros, resilientes y preparados para la IA con F5 y AWS
Descubre cómo las organizaciones del sector público pueden modernizar de forma segura sus aplicaciones y soluciones de IA, al tiempo que gestionan los sistemas heredados, el cumplimiento normativo y el riesgo operativo.
Protección de los sistemas de IA: por qué la seguridad debe avanzar al ritmo de la innovación
Desde acelerar avances revolucionarios en medicina y educación hasta transformar la vida cotidiana, la IA está cambiando nuestra forma de vivir y trabajar. Pero también ofrece grandes oportunidades a los ciberdelincuentes.
Avanzar hacia la optimización digital tras la transformación
Descubre estrategias de optimización digital para garantizar políticas de seguridad coherentes, impulsar la madurez de la transformación digital y superar los retos de la transformación.
Proyecto de código abierto destacado: mayor observabilidad con F5 Cloud Logger iApp
En el punto de mira del código abierto: cómo aumentar la observabilidad. Lee el blog de F5 para descubrir cómo exportar fácilmente la telemetría de BIG-IP a plataformas modernas de análisis en la nube.
El estado de la entrega de aplicaciones en 2018: la transformación digital impulsa la automatización y la multinube pese a las preocupaciones de seguridad
Descubre las principales conclusiones del cuarto informe anual de F5 sobre el estado de la entrega de aplicaciones.
Estado de la entrega de aplicaciones en 2017: automatización, API y DevOps
Descubre el informe sobre el estado de la entrega de aplicaciones de 2017. Lee el blog retrospectivo de F5 sobre los inicios del auge de las redes declarativas y los flujos de DevOps.