Capital de aplicaciones

Ecosistema de F5 | 27 de junio de 2018

Durante milenios, la economía mundial creció de forma gradual y lenta, impulsada por el crecimiento demográfico y el aumento del comercio a larga distancia. La transformación de materias primas en productos acabados se llevaba a cabo mediante trabajo manual y procesos que, a menudo, se perfeccionaban por ensayo y error a lo largo de siglos. Tras casi 5000 años de historia documentada, la Revolución Industrial lo cambió todo. Las empresas que incorporaron fábricas y maquinaria, lo que se conoce como capital físico, lograron avances significativos en la producción. La productividad y la producción se dispararon, y el mundo se hizo un poco más pequeño.

En el siglo XX, el auge de los sectores de servicios hizo que, para muchas empresas, el rendimiento corporativo pasara a medirse en función de las personas, es decir, del capital humano. Hoy asistimos a otro gran salto adelante, a medida que cada vez más organizaciones emprenden la transformación digital de su negocio y el valor de la empresa moderna reside cada vez más en sus aplicaciones y datos.

No es difícil sostener que las aplicaciones son, de hecho, el activo más importante de la empresa digital. Veamos un par de ejemplos: Facebook no tiene gastos de capital significativos más allá de los 15.000 millones de dólares anuales destinados a infraestructura informática y cuenta con algo menos de 30.000 empleados, pero su cartera de aplicaciones está valorada en más de medio billón de dólares. Esta cifra supera el PIB de todos los países del mundo salvo 26. Netflix no tiene gastos de capital significativos y cuenta con unos 5.500 empleados, mientras que su cartera de aplicaciones está valorada en 175.000 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, Disney, una de las marcas más emblemáticas del mundo, operadora de enormes parques temáticos y propietaria de un vasto imperio mediático, tiene una valoración inferior: 160.000 millones de dólares.

Antes de incorporarme a F5, pasé 15 años en McKinsey explicando a los clientes que el activo más importante de una organización son sus empleados. Eso ya no es así. Estamos en la era del capital de las aplicaciones.

Acaparadores de aplicaciones

Las organizaciones medianas suelen tener varios cientos de aplicaciones en su cartera. Algunos grandes clientes del sector bancario con los que me he reunido tienen más de 10.000. Sin embargo, la mayoría de las empresas a las que pregunto solo tienen una idea aproximada del número de aplicaciones que componen su cartera. Si se les pregunta quién es el responsable de esas aplicaciones, dónde se ejecutan y si están expuestas a amenazas, las respuestas se vuelven algo imprecisas. Sin duda, estas mismas empresas han invertido mucho en la gestión de su capital físico y humano, pero, por desgracia, todavía no puede decirse lo mismo de sus aplicaciones.

Las implicaciones de esta situación son abrumadoras. La seguridad, la coherencia de las políticas, el cumplimiento normativo, el rendimiento, el análisis y la supervisión (por citar algunos aspectos) plantean, cada uno de ellos, retos complejos y costosos que afectan a la competitividad de un número cada vez mayor de empresas cuyas aplicaciones están distribuidas entre una vertiginosa combinación de centros de datos, instalaciones de coubicación y nubes públicas.

En nuestro último estudio de clientes, casi nueve de cada diez empresas afirmaron que ya utilizaban varias nubes, y el 56 % señaló que ahora toman sus decisiones sobre la nube para cada aplicación. Si extrapolamos estos datos, podemos imaginar cientos de combinaciones en las que las aplicaciones de las empresas cuentan con niveles de soporte muy dispares.

Como consecuencia, muchos activos corporativos valiosos quedan, en el mejor de los casos, bajo una supervisión deficiente y, en el peor, expuestos a ataques maliciosos. Dado el valor empresarial atribuible a las aplicaciones, en mi opinión no pasará mucho tiempo antes de que más empresas empiecen por fin a dedicar un nivel proporcional de esfuerzo y recursos a gestionar y supervisar sus carteras de aplicaciones.

Principios para un mundo de aplicaciones

Entonces, ¿cómo llegamos hasta allí? Cuando hablo con los clientes, suelo centrarme en tres áreas fundamentales: principios que les ayuden a maximizar el valor de su capital de aplicaciones. Estos principios no son exclusivos ni contradicen la forma en que las empresas gestionaban el capital tanto en las economías industriales como en las basadas en servicios. El reto consiste en aplicarlos, en la era digital, al desarrollo y la gestión de nuestras aplicaciones. ¿Cómo podemos trasladar a este nuevo contexto el rigor y la disciplina que hemos interiorizado en la gestión del capital físico y humano?

  1. Haga que sus desarrolladores se centren en la diferenciación. En el ámbito del capital físico, los fabricantes emplean ese capital para crear cadenas de suministro globales con una precisión y eficiencia que se convierten en un activo para su negocio. En la era digital, esto significa que las personas adecuadas deben realizar el trabajo adecuado para acelerar el lanzamiento de las aplicaciones al mercado y maximizar las inversiones. Los desarrolladores deben tener la autonomía necesaria para centrarse en aportar valor empresarial, sin verse lastrados por cuestiones de disponibilidad, estabilidad, seguridad o cumplimiento normativo.
  2. Elija la mejor infraestructura para la aplicación. Al igual que las distintas profesiones cuentan con entornos de trabajo especializados —pensemos en chefs, arquitectos o deportistas—, las aplicaciones también tienen su hábitat natural. No existe una solución única para todo: trabaje con los proveedores y socios que mejor respondan a sus necesidades específicas. La dependencia de un proveedor es cosa del pasado. Gracias a las arquitecturas abiertas, las API y la estandarización de la infraestructura, los clientes pueden elegir entre una variedad casi infinita de soluciones, servicios e incluso funcionalidades para crear, implementar y mantener la infraestructura de sus aplicaciones.
  3. Utilice servicios de aplicaciones coherentes en toda su cartera. Las empresas industriales gestionan el mantenimiento periódico de la maquinaria y garantizan la seguridad física de sus fábricas. Las empresas de servicios invierten mucho en recursos humanos y programas de bienestar corporativo para retener el talento esencial. Las aplicaciones también necesitan servicios. Sin embargo, los servicios que respaldan la entrega y la seguridad de las aplicaciones a menudo pueden añadir complejidad y se aplican de forma incoherente o no se aplican en absoluto. Los servicios de aplicaciones deben ser fáciles de implementar y obtener, y deben poder gestionarse de manera eficiente en carteras de aplicaciones cada vez más complejas y extensas.

El capital de aplicaciones ya es el principal motor de diferenciación y creación de valor para las empresas modernas. Sin embargo, pocas dedican el nivel adecuado de esfuerzo y recursos a gestionar y supervisar sus carteras de aplicaciones.

La gestión eficaz de este capital de aplicaciones es lo que impulsará al próximo Amazon, Google, Microsoft o Netflix. No será la cantidad de activos físicos que desplieguen en sus infraestructuras, almacenes o salas de exposición, ni siquiera el número de empleados que acumulen. El verdadero factor diferenciador frente a la competencia estará en sus aplicaciones. Las aplicaciones impulsarán las fuentes de ingresos de mayor crecimiento y generarán un valor significativo para los accionistas. También aportarán valor a la comunidad como el servicio compartido más sostenible. Y, lo que es más importante, atraerán al mejor talento al ofrecer el trabajo más interesante y gratificante.

Compartir
Etiquetas: 2018

Artículos relacionados del blog

Cree servicios públicos seguros, resilientes y preparados para la IA con F5 y AWS
Ecosistema de F5 | 26/05/2026

Cree servicios públicos seguros, resilientes y preparados para la IA con F5 y AWS

Descubre cómo las organizaciones del sector público pueden modernizar de forma segura sus aplicaciones y soluciones de IA, al tiempo que gestionan los sistemas heredados, el cumplimiento normativo y el riesgo operativo.

Protección de los sistemas de IA: por qué la seguridad debe avanzar al ritmo de la innovación
Ecosistema de F5 | 04/08/2025

Protección de los sistemas de IA: por qué la seguridad debe avanzar al ritmo de la innovación

Desde acelerar avances revolucionarios en medicina y educación hasta transformar la vida cotidiana, la IA está cambiando nuestra forma de vivir y trabajar. Pero también ofrece grandes oportunidades a los ciberdelincuentes.

Avanzar hacia la optimización digital tras la transformación
Ecosistema de F5 | 06/08/2024

Avanzar hacia la optimización digital tras la transformación

Descubre estrategias de optimización digital para garantizar políticas de seguridad coherentes, impulsar la madurez de la transformación digital y superar los retos de la transformación.

Proyecto de código abierto destacado: mayor observabilidad con F5 Cloud Logger iApp
Ecosistema de F5 | 07/06/2018

Proyecto de código abierto destacado: mayor observabilidad con F5 Cloud Logger iApp

En el punto de mira del código abierto: cómo aumentar la observabilidad. Lee el blog de F5 para descubrir cómo exportar fácilmente la telemetría de BIG-IP a plataformas modernas de análisis en la nube.

El estado de la entrega de aplicaciones en 2018: la transformación digital impulsa la automatización y la multinube pese a las preocupaciones de seguridad
Ecosistema de F5 | 16/01/2018

El estado de la entrega de aplicaciones en 2018: la transformación digital impulsa la automatización y la multinube pese a las preocupaciones de seguridad

Descubre las principales conclusiones del cuarto informe anual de F5 sobre el estado de la entrega de aplicaciones.

Estado de la entrega de aplicaciones en 2017: automatización, API y DevOps
Ecosistema de F5 | 17/04/2017

Estado de la entrega de aplicaciones en 2017: automatización, API y DevOps

Descubre el informe sobre el estado de la entrega de aplicaciones de 2017. Lee el blog retrospectivo de F5 sobre los inicios del auge de las redes declarativas y los flujos de DevOps.