Donde convergen el Internet de las cosas y la nube

Ecosistema de F5 | 02 de marzo de 2017

Conclusiones del informe Estado de la entrega de aplicaciones de 2017.

Al Internet de las cosas le ocurrió algo interesante mientras se encaminaba a imponerse sobre todas las demás tendencias como la tecnología de moda del momento: se fragmentó.

En realidad, bajo el paraguas del «Internet de las cosas» existen dos mercados muy diferenciados. El primero es el que todos conocemos y nos encanta (odiar): el mercado de los dispositivos de consumo. Todos tenemos algo que encaja en esta categoría y, si los estudios están en lo cierto, probablemente tengamos 7,8 cosas que cumplen los requisitos. Son los artilugios domésticos y personales que nos deleitan, asombran y desconciertan. Ya estén relacionados con la domótica o con el ejercicio físico, el ritmo de consumo de estos dispositivos no muestra indicios de detenerse.

El otro mercado, menos atractivo y del que se habla con menor frecuencia, es el Internet industrial de las cosas (IIoT). Esta distinción no solo es importante, sino también necesaria, ya que los usos y los retos asociados al ámbito industrial son muy diferentes de los del ámbito de consumo. Aunque la disponibilidad siempre es motivo de preocupación en ambos casos, se vuelve crítica en el mercado industrial, pues las operaciones empresariales y la fabricación pasan a depender casi por completo de los datos generados por los dispositivos y utilizados por sistemas cada vez más inteligentes que toman millones de decisiones al día.

El rendimiento también se convierte en una característica de vital importancia para los sistemas y las aplicaciones que sustentan el IIoT. Cuando la seguridad de las personas puede depender de que los datos de un sensor se reciban con la suficiente rapidez como para detener un equipo antes de que se produzca un accidente, el rendimiento no es solo una ventaja competitiva, sino un requisito crítico.

La seguridad, por supuesto, pasa a ser primordial. Una sola brecha de seguridad en una red del IIoT podría provocar un desastre.

Sin embargo, es casi indiscutible que la nube es un componente necesario para el crecimiento satisfactorio de cualquier iniciativa de IoT, ya sea industrial o no. La nube pública de IaaS suele considerarse la respuesta a la necesidad de escalabilidad y de una capacidad de computación rentable que la sustente. La nube pública de IaaS facilita el acceso a los millones (¿o son ya miles de millones?) de dispositivos que necesitan enviar información, responder preguntas, obtener actualizaciones y recibir instrucciones de sus propietarios humanos.

Estado de la entrega de aplicaciones de F5 en 2017

Pero, en el caso del IIoT, la nube pública de IaaS no siempre tiene sentido. Los sistemas que toman las decisiones (los que necesitan escalar y aprovechar una gran capacidad de computación) deben estar cerca de los sensores y de los dispositivos con los que interactúan. Estos se encuentran en las propias instalaciones, distribuidos por una planta de fabricación u ordenados en filas de estanterías en un almacén. Obligar a esos sistemas a enviar los datos a un lugar tan lejano como una nube pública de IaaS provoca retrasos indeseados que reducen el rendimiento necesario para garantizar una respuesta lo bastante rápida como para evitar desastres ante las condiciones y situaciones que supervisan los sensores.

Las organizaciones parecen mostrar una clara preferencia por aquellos modelos de nube que pueden controlar, concretamente la coubicación y la nube privada, tanto en sus propias instalaciones como fuera de ellas. La IaaS pública no goza de tanta aceptación en ninguno de los dos mercados, pero es claramente menos probable que la elijan quienes implementan sistemas y arquitecturas de IIoT.

Por supuesto, aún quedan algunas cuestiones por resolver, como si la sanidad —que representa una parte importante del mercado del IoT— pertenece al IoT de tipo «industrial» o «de consumo». Al fin y al cabo, se basa en sensores, algunos de ellos cada vez más «ponibles», para supervisar a los pacientes y alertar al personal médico de posibles problemas, pero otros tantos se utilizan en las propias instalaciones para supervisar infraestructuras críticas. Aunque pueda resultar sorprendente, la sanidad no era uno de los sectores que más invertían en ninguno de los dos mercados del IoT. El sector sanitario está destinando mucho más gasto a las aplicaciones móviles, la nube privada y el big data, con el mismo entusiasmo en los tres ámbitos.

En nuestra última encuesta, las inversiones en IoT fueron mayores entre las empresas de fabricación (¿sorprendido?), tecnología y telecomunicaciones, aunque no lo suficiente como para situar ninguna de las dos modalidades de IoT entre las tres principales tecnologías de esos sectores. En casi todos los sectores, las tecnologías que más inversión recibieron fueron la nube privada o pública, con algunas excepciones que apostaron por el SaaS y el big data, y un caso destacado, el sector de los recursos naturales, que está enamorado de la infraestructura de escritorios virtuales. Esto coincidía bastante con el impacto estratégico percibido: el IoT industrial logró situarse ligeramente por delante del IoT de consumo, aunque ambos quedaron muy por debajo de las tecnologías en la nube.

El IoT en general apenas está empezando a despegar, por lo que no sorprende observar diferencias en los entornos donde se implementan sus aplicaciones asociadas. A medida que ambos mercados sigan madurando y surjan buenas prácticas, veremos cómo la atracción gravitatoria de los distintos tipos de nube ejerce un mayor control sobre dónde se implementan dichas aplicaciones. El IIoT parece decantarse claramente por las nubes controlables (privadas y de coubicación), mientras que, en mi opinión, el IoT de consumo empezará a migrar de forma natural hacia modelos de nube más estandarizados (públicos). Algunos proyectos podrían incluso comenzar en las propias instalaciones, con un modelo de nube privada, y, en función de su éxito (crecimiento), migrar o al menos ampliarse para incorporar recursos de nube pública según sea necesario para escalar y mantener bajo control el coste por unidad.

Por ahora, en lo que respecta a la nube, el IoT parece implantarse más en las propias instalaciones que fuera de ellas. Lo cual quizá diga más de la nube que del IoT.

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Etiquetas: 2019

Sobre el autor

Lori Mac Vittie
Lori Mac VittieIngeniero distinguido y evangelista jefe | F5

Lori MacVittie es ingeniera distinguida y evangelista jefe en la Oficina del CTO de F5, y cuenta con una amplia experiencia en entrega de aplicaciones, estrategia de automatización e infraestructura. Es conocida por convertir la complejidad en claridad, ya sea definiendo mecanismos de protección para agentes de IA, analizando arquitecturas multinube frágiles o explorando los límites de los sistemas escalables. Aporta más de treinta años de experiencia en el sector en desarrollo de aplicaciones, arquitectura de TI y operaciones de redes y sistemas. Antes de incorporarse a F5, fue una galardonada editora de tecnología. MacVittie posee un máster en Informática y es una autora prolífica cuyas publicaciones abarcan la seguridad, la nube y la arquitectura empresarial. También es una apasionada de los juegos de mesa y los videojuegos, y expresa sin complejos sus firmes opiniones sobre el queso.

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