Riesgos y desafíos de la seguridad de las API

Ecosistema de F5 | 21 de julio de 2025

Las API son los conectores que permiten que distintas aplicaciones se comuniquen e intercambien datos con otras aplicaciones, servicios y plataformas. Permiten a las organizaciones integrarse fácilmente con plataformas externas y servicios de terceros, así como crear soluciones integrales mediante la conexión de diversos componentes. Las API desempeñan un papel cada vez más importante en las infraestructuras digitales modernas, ya que actúan como el tejido conectivo que enlaza aplicaciones y datos en entornos distribuidos.

Por ejemplo, una aplicación web de servicios de viajes puede ofrecer reservas de vuelos y hoteles, alquiler de coches, así como información sobre las temperaturas y las previsiones meteorológicas del destino. Sin embargo, todos estos datos sobre vuelos, meteorología y alquileres no se almacenan en la propia aplicación de viajes. En su lugar, la aplicación web solicita información en tiempo real y en constante cambio a través de las API publicadas por aerolíneas, empresas de alquiler de coches y proveedores de servicios meteorológicos. La aplicación de viajes muestra esos datos para que el usuario pueda interactuar con ellos, sin almacenarlos ni gestionarlos internamente, lo que le permite ofrecer a sus usuarios, de forma fluida, un conjunto de opciones mucho más completo.

“«La omnipresencia de las API conlleva riesgos de seguridad al ampliar la superficie de ataque de una organización, lo que las convierte en un objetivo prioritario para los hackers».”

Esta entrada de blog analiza por qué las API se han vuelto tan populares como esenciales para el desarrollo de aplicaciones web modernas, al tiempo que aborda los desafíos y riesgos de seguridad que conllevan, así como las vulnerabilidades más comunes de las API. También ofrece recomendaciones sobre las estrategias más eficaces para proteger sus API.

El auge de las API

Para entender por qué las API son tan importantes para el desarrollo de aplicaciones modernas, resulta útil comparar cómo se creaban tradicionalmente las aplicaciones con la forma en que se diseñan hoy en día. Las aplicaciones web tradicionales solían ser monolíticas y constaban de miles de líneas de «código espagueti» estrechamente acoplado. Cualquier actualización o cambio en la aplicación requiere modificar grandes secciones del código, lo que hace que el desarrollo sea lento, complejo y más propenso a errores.

En cambio, las aplicaciones web modernas suelen estar formadas por componentes independientes y modulares —o microservicios— que se comunican mediante API entre sí o con el front-end de una aplicación, ya sea web o móvil. Cada componente se puede desarrollar, implementar y escalar por separado, y los desarrolladores pueden reutilizar servicios existentes de equipos internos o proveedores externos en lugar de crearlo todo desde cero. Las API simplifican y agilizan los ciclos de desarrollo de aplicaciones, lo que permite iterar más rápidamente a partir de los comentarios de los usuarios, integrar servicios de terceros y crear aplicaciones más escalables y fáciles de gestionar.

Las API son tan fundamentales para el desarrollo de aplicaciones modernas que cada vez más organizaciones adoptan un enfoque basado en las API como punto de partida, en el que el diseño de las aplicaciones comienza por la API. Esto ha provocado una proliferación de las API: una organización media gestiona actualmente más de 400 API dentro de su infraestructura digital, mientras que el 68 % de las organizaciones utiliza API para gestionar la entrega y la seguridad de las aplicaciones.

Riesgos de seguridad de las API

Sin embargo, la omnipresencia de las API conlleva riesgos de seguridad, ya que amplía la superficie de ataque de las organizaciones y las convierte en un objetivo prioritario para los hackers. Las API exponen lógica empresarial crítica y, a menudo, información confidencial (a veces de forma intencionada, pero con frecuencia de manera involuntaria), como credenciales de usuario, información de identificación personal (PII), datos financieros, credenciales de autenticación y operaciones empresariales como el procesamiento de pagos.

Además, las API no suelen gestionarse adecuadamente. Aunque la seguridad de las API es un componente fundamental de la estrategia de seguridad de las aplicaciones de cualquier organización, los equipos de seguridad de muchas organizaciones carecen de visibilidad y control totales sobre su creciente ecosistema de API. Esto puede dar lugar a una gestión deficiente del inventario de API y a API desconocidas o «en la sombra», así como a API antiguas y obsoletas que están desplegadas, pero no documentadas ni gestionadas, lo que crea puntos de entrada fáciles para los atacantes. Según el Informe sobre el estado de la estrategia de aplicaciones de F5 de 2025, el 58 % de las organizaciones considera que la proliferación de API es un problema importante.

Además, muchas organizaciones dependen de herramientas inadecuadas para proteger sus API. Aunque las puertas de enlace de API y los firewalls de aplicaciones web (WAF) son esenciales para gestionar y proteger el tráfico de las API, por sí solos no bastan para abordar toda la gama de riesgos de seguridad de las API, especialmente en los complejos entornos distribuidos actuales.

Los riesgos de seguridad de las API van más allá de las amenazas técnicas para la infraestructura digital: también pueden tener importantes repercusiones empresariales. Los ataques a las API pueden ocasionar pérdidas económicas derivadas de los costes de contención de brechas de seguridad, acciones legales, sanciones regulatorias o pérdidas más directas provocadas por el uso excesivo de servicios de pago, el fraude o el robo. Las interrupciones operativas también suponen un riesgo, ya que los ataques pueden degradar o inutilizar aplicaciones enteras o dirigirse contra servicios críticos, lo que afecta negativamente a la experiencia del usuario y obliga a los equipos de seguridad y operaciones a responder de urgencia. La exposición de datos confidenciales de los usuarios o los problemas de rendimiento recurrentes causados por el abuso de las API pueden minar la confianza de los clientes y provocar daños duraderos a la reputación.

Las siete principales vulnerabilidades de seguridad de las API

Estas son las siete vulnerabilidades de seguridad de las API más comunes:

1. Autenticación y autorización. Cuatro de los 10 riesgos de seguridad de las API de OWASP incluyen vulnerabilidades de autenticación y autorización, como la autorización deficiente a nivel de objeto, la autenticación deficiente, la autorización deficiente a nivel de propiedades del objeto, y la autorización deficiente a nivel de función.

El riesgo que plantean estas amenazas se debe a que los atacantes se hacen pasar por usuarios legítimos para manipular referencias a objetos o ejecutar funciones de forma maliciosa con el fin de modificar información confidencial u obtener acceso a ella. Para protegerse frente a estas vulnerabilidades, implemente mecanismos sólidos de autenticación y autorización, como OAuth o tokens web JSON (JWT), con controles de acceso adecuados.

2. Acceso sin restricciones a los flujos de negocio.

El riesgo de estos ataques radica en que los atacantes aprovechan de forma maliciosa flujos de negocio legítimos. Protegerse contra estos ataques puede resultar complicado, ya que pueden parecer legítimos y no se deben a errores de configuración. Para detectarlos, implemente análisis de comportamiento que permitan identificar patrones de uso automatizado —como el acceso a varias funciones más rápido de lo que podría hacerlo un usuario humano— o una protección en tiempo de ejecución que comprenda y supervise los flujos de la lógica de negocio.

3. Ataques de inyección. Estas vulnerabilidades se producen cuando los atacantes envían datos o comandos maliciosos como parte de una solicitud de API con el objetivo de manipular la forma en que el sistema backend procesa esa entrada. Entre los ataques de inyección más comunes se incluyen la inyección SQL, el cross-site scripting, o la falsificación de solicitudes del lado del servidor (SSRF).

Los ataques de inyección suponen un riesgo considerable, ya que pueden manipular las API para que transmitan entradas maliciosas a servicios de backend —como bases de datos, motores de búsqueda o comandos del sistema operativo—, que podrían interpretarlas como instrucciones legítimas. Esto puede provocar filtraciones de datos, accesos no autorizados o la ejecución involuntaria de funciones. Para mitigar este riesgo, es importante implementar prácticas sólidas de validación y saneamiento de las entradas, a fin de garantizar que las API solo procesen datos seguros, previstos y con el formato adecuado.

4. Consumo de recursos sin restricciones. Esto ocurre cuando una serie de solicitudes a una API sobrecarga recursos como el ancho de banda de la red, la CPU, la memoria o el almacenamiento. Estos ataques, también denominados agotamiento de recursos, pueden provocar una denegación de servicio (DoS), que degrada el rendimiento o la disponibilidad de la API o del sistema subyacente, lo que ocasiona interrupciones del servicio.

Este tipo de ataques puede afectar gravemente a las operaciones al dejar fuera de servicio servicios críticos o incluso una aplicación completa, y puede generar costes operativos y de infraestructura excesivos, especialmente cuando los servicios de API se facturan por solicitud. Para mitigar estos riesgos, implemente límites de frecuencia para controlar el volumen de solicitudes a la API durante intervalos de tiempo definidos, establezca límites máximos de tamaño para los parámetros de las solicitudes y las cargas de archivos, y fije topes de gasto para los servicios de API de pago por uso.

5. Configuración de seguridad incorrecta.Los atacantes intentan encontrar vulnerabilidades sin parchear, servicios que se ejecutan con configuraciones predeterminadas poco seguras o archivos y directorios sin proteger para obtener acceso no autorizado a las API. Estos ataques pueden producirse cuando los controles de seguridad, como la seguridad de la capa de transporte (TLS) o las políticas de uso compartido de recursos entre orígenes (CORS), se han implementado de forma incorrecta —o no se han implementado en absoluto—, o cuando se han habilitado funciones innecesarias.

El riesgo radica en que los atacantes utilicen herramientas automatizadas para identificar y aprovechar errores de configuración habituales, lo que podría permitirles acceder a servicios y datos confidenciales. Este riesgo aumenta a medida que las arquitecturas modernas se descentralizan y distribuyen cada vez más en entornos multinube. Para defenderse de estas amenazas, las organizaciones deben integrar la seguridad en todo el ciclo de vida del desarrollo de las API y aplicar políticas de seguridad sólidas, incluido el cifrado TLS. También deben utilizar herramientas automatizadas de pruebas de seguridad y realizar auditorías periódicas de seguridad de las API para identificar y corregir vulnerabilidades de forma proactiva.

6. Gestión inadecuada del inventario. Esto ocurre cuando una organización no tiene una visibilidad completa de sus activos de API o no los mantiene actualizados. Las API están sujetas a cambios y actualizaciones con el tiempo, pero es posible que las versiones obsoletas o no seguras permanezcan en producción. Además, puede que los endpoints antiguos sigan funcionando sin parches o con requisitos de seguridad poco estrictos, lo que aumenta el riesgo de ataques y vulnerabilidades.

La falta de una gestión adecuada del inventario de API supone un riesgo, ya que los hackers pueden aprovechar versiones antiguas de API que no se hayan parcheado o API en la sombra que no se hayan protegido correctamente. Para protegerse frente a estos riesgos, es necesario mantener un inventario actualizado de todos los endpoints de API, revisar y retirar periódicamente las API que no se utilicen y garantizar que todas las API se parcheen y actualicen con regularidad, aplicando la supervisión y los controles de seguridad adecuados.

7. Consumo no seguro de API. Los desarrolladores suelen confiar implícitamente en los datos obtenidos de API de terceros, especialmente en las proporcionadas por organizaciones consolidadas. Como resultado, pueden aplicar medidas de seguridad menos estrictas, como la validación de entradas, la depuración de datos o la protección de la capa de transporte, al asumir que los datos de estas API son intrínsecamente seguros. Esto puede introducir vulnerabilidades de seguridad importantes si la API externa se ve comprometida o se comporta de forma inesperada.

Confiar en la seguridad de las API de terceros integradas conlleva un riesgo considerable. Los atacantes pueden identificar estas dependencias y aprovechar las deficiencias en la protección de las API para enviar solicitudes maliciosas, lo que podría dar lugar a redirecciones de URL no autorizadas, escuchas clandestinas, interceptación de datos o acceso a información confidencial. Para mitigar estas amenazas, comuníquese siempre con los servicios de terceros a través de canales cifrados, valide y depure rigurosamente todos los datos entrantes y salientes, evite seguir redirecciones de URL sin comprobarlas y aplique límites estrictos al alcance y la frecuencia de las interacciones con servicios externos.

Supera los retos de proteger tus API

Sigue estas prácticas recomendadas para implementar una seguridad sólida en tus API:

  • Utilice mecanismos sólidos de control de acceso, autenticación y autorización. Los mecanismos de control de acceso que combinan una autenticación robusta, como OAuth o JSON Web Token (JWT), con una autorización granular son fundamentales para impedir el acceso no autorizado a datos o funciones confidenciales. Estas prácticas recomendadas también ayudan a aplicar el principio de mínimo privilegio, según el cual cada usuario, aplicación o sistema debe disponer únicamente de los derechos de acceso y permisos mínimos necesarios para desempeñar su función, y nada más.
  • Valide rigurosamente todas las entradas del cliente. Compruebe que los encabezados Content-Type sean correctos, aplique una validación estricta de los esquemas y permita únicamente los métodos HTTP definidos explícitamente para cada endpoint. Esto ayuda a garantizar que las entradas se ajusten a los esquemas o a las reglas de validación, y evita la suplantación de contenido y la manipulación de métodos, mediante las cuales los atacantes intentan utilizar métodos no admitidos para aprovechar fallos lógicos o eludir los controles.
  • Utilice el cifrado de extremo a extremo para proteger los datos confidenciales en todas las etapas. Proteja los datos en tránsito mediante TLS y los datos en reposo mediante estándares de cifrado robustos, como el cifrado a nivel de campo para los campos confidenciales. Cifrar todos los datos intercambiados entre clientes y servidores evita los ataques de intermediario, las escuchas y la manipulación de datos, mientras que cifrar los datos en reposo protege la información confidencial almacenada en bases de datos, registros o copias de seguridad, incluso si el sistema se ve comprometido.
  • Limite la exposición de datos. Asegúrese de que las respuestas de la API incluyan únicamente los datos necesarios para el funcionamiento del cliente y depure los mensajes de error para evitar que revelen detalles del sistema o de seguridad, minimizando así el riesgo de filtración de información y de reconocimiento por parte de atacantes.
  • Realice pruebas de seguridad continuas. Integre herramientas automatizadas para analizar las API en busca de vulnerabilidades durante el desarrollo y el despliegue, y compleméntelas con auditorías de seguridad periódicas y revisiones manuales. Esto ayuda a detectar y subsanar los riesgos de forma temprana, manteniendo las API seguras durante todo su ciclo de vida y limitando la exposición a vulnerabilidades en producción.
  • Supervise el uso de las API de forma continua. Garantice la visibilidad de su ecosistema de API mediante la implementación de herramientas de detección de API que permitan identificar API nuevas o no gestionadas. Registre todo el tráfico de las API para realizar auditorías, detectar anomalías y garantizar el cumplimiento normativo, así como para detectar amenazas y generar informes en tiempo real.
  • Implemente una política de gobernanza de API. Defina y aplique estándares para toda la organización que garanticen un desarrollo y una gestión de las API seguros, coherentes y de alta calidad. La gobernanza debe abordar la autenticación, la protección de datos, la gestión del ciclo de vida, la documentación, la postura de seguridad y el cumplimiento normativo, garantizando que las API sean seguras desde el diseño y se puedan gestionar a gran escala.

Para obtener directrices prácticas sobre cómo proteger tus API, consulta nuestra entrada del blog «Lista de comprobación de seguridad de las API», donde encontrarás más consejos.

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