Aunque la adopción de estrategias multinube en el sector público está aumentando, sigue habiendo una carencia de soluciones eficaces que aborden los numerosos retos a los que se enfrentan los organismos que las implementan. Uno de estos retos es la interconexión segura de las cargas de trabajo alojadas en varios proveedores, un problema señalado en Cloud Smart para las agencias federales y en SCCA para el Departamento de Defensa (DoD), cuya complejidad aumenta a medida que se incorporan más proveedores de servicios en la nube.
Según una encuesta de Propeller Insights, de la mayoría (75 %) de las organizaciones que implementan aplicaciones en varias nubes, el 63 % utiliza tres o más. En general, más de la mitad (56 %) considera difícil gestionar las cargas de trabajo entre distintos proveedores de servicios en la nube y señala problemas de seguridad, fiabilidad y, en términos generales, conectividad. De hecho, el Informe al presidente sobre la modernización de las TI federales recomienda que las agencias den prioridad a la protección de los datos y aprovechen al máximo las tecnologías modernas de virtualización.
Gran parte de esta dificultad puede atribuirse a la coexistencia de modelos operativos contrapuestos. Cada nube ofrece servicios y API propios, exclusivos de cada proveedor, que a menudo obligan a los clientes a adaptarse a distintas competencias, políticas y enfoques. Todas las nubes ofrecen una experiencia de «red definida por software», pero no hay dos que ofrezcan la misma. Esto suele dar lugar a configuraciones incoherentes que afectan a la seguridad —debido a la falta de una metodología de confianza cero— y al rendimiento cuando no se tienen debidamente en cuenta estas diferencias entre entornos.
Esta dificultad de interconexión se ve agravada por la introducción de aplicaciones nativas de la nube (basadas en microservicios), lo que aumenta considerablemente el número de instancias que deben comunicarse entre sí. Propeller constató que «más del 70 % de los encuestados afirma que los problemas de seguridad se agravan en los entornos multinube debido a las diferencias entre los servicios de seguridad de los distintos proveedores (77 %), al creciente número de API (75 %) y al predominio de las aplicaciones basadas en microservicios (72 %)».
Esta dificultad está generando la necesidad —y la demanda— de un nuevo enfoque para las redes multinube.
El sector público se enfrenta a retos únicos en las redes multinube
Las redes multinube unifican dos enfoques diferentes para simplificar la entrega de aplicaciones:
- Adopta la interconexión de redes definida por software desde la base. Mediante la creación de una red superpuesta que abstrae las diferencias entre los entornos de red y simplifica considerablemente las dificultades que plantea el uso conjunto de varios entornos de nube, la infraestructura física fija se utiliza como una red subyacente robusta, con un plano de control estándar entre nubes que permite implementar sobre ella redes virtuales y dinámicas.
- Amplía las redes sencillas de contenedores para convertirlas, de arriba abajo, en una distribución sofisticada. Aunque el sector ha comenzado a estandarizar las cargas de trabajo en contenedores como unidad de aplicación de facto, la infraestructura de red relativamente poco sofisticada que las sustenta debe ampliarse a otros entornos, lo que dará lugar, con el tiempo, a una nube distribuida que ayude a gestionar el tráfico de las aplicaciones entre entornos.
La convergencia de estos dos elementos ya ha dado lugar a la creación de dos capas de abstracción en las arquitecturas de aplicaciones de los clientes: Kubernetes para facilitar la gestión de las cargas de trabajo de red y las redes definidas por software para simplificar la interconexión de redes. Sin embargo, la forma en que convergen actualmente estos dos enfoques sigue causando importantes dificultades a los clientes.
Muchas agencias se enfrentan al reto de que estas tecnologías obligan a los equipos de operaciones a adoptar configuraciones excesivamente detalladas para establecer un enfoque estandarizado de interconexión de redes cuando intervienen varias nubes. La forma en que se aprovisionan y gestionan las redes en los distintos entornos de nube suele obligar a las organizaciones a mantener un equipo de expertos en las diferencias entre dichos entornos simplemente para seguir el ritmo de la estandarización de las redes. Además, estos expertos se enfrentan a importantes problemas de visibilidad: incluso con el Programa de Diagnóstico y Mitigación Continuos (CDM) de la CISA, las agencias deben encontrar una forma de obtener visibilidad en múltiples tecnologías y cumplir las normas aplicables. Aunque TIC 3.0 ha flexibilizado algunas de las estrictas directrices sobre cómo las agencias aprovechan la nube para ampliar sus capacidades, a menudo siguen existiendo dudas sobre cómo diseñar soluciones de seguridad que proporcionen la visibilidad necesaria de los flujos cifrados.
La nube distribuida como solución
La dificultad de gestionar estas dos soluciones ya es considerable; añadir más de un proveedor de servicios en la nube a esta pugna agrava aún más el problema. Está claro que hay mejores formas de abordar esta cuestión: integrar más estrechamente Kubernetes y las redes definidas por software (SDN), resolver las diferencias entre entornos y eliminar la necesidad de ser un experto en redes para hacerlo posible. En F5, denominamos a este enfoque «nube distribuida».
Por lo general, las agencias se encuentran con este problema al sopesar sus decisiones empresariales y las necesidades de sus aplicaciones antes de seleccionar la «mejor red/nube» para su servicio. Esta decisión tiene en cuenta diversos factores: el coste, la capacidad de puesta en marcha, la rapidez de implementación, el cumplimiento normativo o la necesidad de operar en una región concreta… cualquier factor que la agencia considere esencial para el éxito de su aplicación. En la decisión empresarial inicial, rara vez se tienen en cuenta los factores relacionados con la red o la interoperabilidad con otras nubes. Lamentablemente, esto propicia la aparición de nuevos retos a medida que la aplicación avanza a lo largo de su ciclo de vida previsto y otras áreas de la organización toman decisiones posteriores sobre el uso de la nube.
En F5, creemos que no hay nada intrínsecamente incorrecto en las decisiones de utilizar tecnologías en la nube especialmente adecuadas para las necesidades empresariales y que siguen las directrices de Cloud Smart y SCCA, aunque ello implique recurrir a varios proveedores o entornos. No sugerimos que nuestros clientes deban centrarse exclusivamente en las ventajas de un proveedor de nube concreto, sino que deben procurar establecer elementos comunes y garantizar el cumplimiento normativo en todos ellos mediante soluciones diseñadas para escalar que sean razonables y estén al alcance de las capacidades de red, las necesidades de las aplicaciones y los objetivos empresariales de los clientes.
Nuestro enfoque de la nube distribuida se basa en tres convicciones fundamentales:
- Entendemos que la red debe admitir un modelo que permita trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento, sin menoscabar la calidad ni la experiencia de los civiles o empleados.
- Afirmamos que cualquier nube de interconexión de redes debe ser sencilla, completa y coherente, independientemente de la nube subyacente que elija el cliente.
- Creemos que nuestros clientes deberían poder obtener más valor mediante una unificación sencilla, declarativa y basada en API de los planos de control y gestión.
El modelo de nube distribuida parte de la premisa de que los usuarios de las aplicaciones de nuestros clientes deben recibir un servicio con los máximos niveles de calidad, rendimiento y seguridad prácticamente en tiempo real. Nuestro objetivo es ofrecer una nube distribuida que incorpore los conceptos de elasticidad entre nubes sin aumentos desmesurados de los costes, limitaciones de tiempo en el aprovisionamiento ni diferencias entre entornos.
F5 ya ha creado una amplia cartera de soluciones para afrontar directamente estos momentos críticos mediante un conjunto coherente de tecnologías y prácticas, pero estamos trabajando intensamente para extenderlo a todas las aplicaciones de las arquitecturas de nuestros clientes. Como parte de nuestra misión de avanzar hacia unas Aplicaciones Adaptativas, queremos ayudar a los organismos a completar estas transiciones para que puedan trasladar fácilmente las cargas de trabajo a las ubicaciones, regiones o modelos de costes más eficientes y eficaces, sin tener que contratar a un equipo de expertos en redes para cada entorno.
Lo que nos hace únicos es la capacidad de nuestros clientes para utilizar nuestras soluciones para el sector público a fin de crear puentes multicloud a escala de nube con sus cargas de trabajo críticas locales. Nuestra adquisición de Volterra permite a los organismos aplicar la misma soltura y capacidad a las cargas de trabajo y las redes de la nube pública mediante un auténtico plano común de control y gestión, lo que simplifica el reto de la interconexión de redes: ya no es necesario crear numerosos equipos para cada nube ni gestionar multitud de API específicas de cada entorno solo para establecer la conectividad entre ellas.
Seguimos haciendo de esto una prioridad: ofrecer a nuestros clientes soluciones empresariales multicloud sencillas y eficaces. Creemos firmemente que la respuesta a las peticiones de las organizaciones de «¡Lo necesito ya!» está realmente a nuestro alcance gracias a las tecnologías de F5, que permiten crear una nube mejor, más rápida, más segura y más distribuida.
Descubra cómo ir más allá de la gestión de múltiples nubes y adoptar las redes multinube
Parte de este contenido se ha reutilizado de una publicación anterior, y este artículo se ha adaptado a un público del sector público.
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