¿Qué son los ciberataques?

Los ciberataques son campañas maliciosas dirigidas contra infraestructuras como sistemas informáticos, redes, aplicaciones web o API con el fin de interrumpir su funcionamiento, robar datos o manipularlos.

Un ciberataque es un intento deliberado por parte de una persona u organización de vulnerar el sistema de información de otra persona u organización, generalmente con la intención de robar datos, interrumpir operaciones o causar daños a personas, organizaciones o países.

Tipos de ciberataques

Los atacantes utilizan diversas herramientas y técnicas sofisticadas para lanzar ciberataques contra sus objetivos. Algunos de los tipos de ciberataques más comunes son:

1. Ataques de malware

El malware es software malicioso diseñado para infiltrarse en sistemas informáticos, redes o dispositivos, dañarlos, alterar su funcionamiento o acceder a ellos sin autorización. Suele propagarse por correo electrónico o mediante enlaces incluidos en mensajes, y está diseñado para infectar los sistemas y poner en riesgo su seguridad. Para mitigar su impacto, instale siempre un antivirus en todos los dispositivos, tenga cuidado al abrir correos electrónicos o archivos adjuntos sospechosos y evite los sitios web poco fiables. Entre los tipos de malware más comunes se incluyen:

  • Virus, que son códigos maliciosos que se adhieren a programas o archivos legítimos y se replican al ejecutarse.
  • Gusanos, que son programas maliciosos autorreplicantes que se propagan por redes y sistemas sin intervención del usuario.
  • Troyanos, que son programas maliciosos camuflados como software legítimo y que, una vez instalados, llevan a cabo diversas acciones maliciosas, como robar datos o proporcionar a los atacantes acceso remoto.
  • Software espía, que supervisa las actividades de los usuarios sin su conocimiento ni consentimiento para recopilar información confidencial, como credenciales o números de tarjetas de crédito.

2. Ataques de phishing

El phishing consiste en ataques mediante correos electrónicos o mensajes engañosos que inducen a las personas a revelar información confidencial, como contraseñas, números de tarjetas de crédito o datos personales. Estos ataques suelen adoptar la forma de correos electrónicos, sitios web o mensajes fraudulentos que parecen proceder de fuentes legítimas, pero que en realidad están controlados por ciberdelincuentes. Una modalidad más selectiva de este ataque, conocida como spear phishing, consiste en adaptar los mensajes a una persona u organización concreta para que la solicitud de información parezca más legítima. Para protegerse de los ataques de phishing, los usuarios deben desconfiar de los correos electrónicos no solicitados, especialmente de aquellos que pidan información personal o financiera, y nunca deben hacer clic en enlaces sospechosos ni descargar archivos adjuntos de remitentes desconocidos.

3. Ataques DDoS

Los ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS) hacen que un sistema deje de funcionar y no esté disponible para los usuarios legítimos. Los ataques DDoS deterioran la infraestructura al inundar de tráfico el recurso objetivo y sobrecargarlo hasta dejarlo inoperativo. Los ataques DDoS implican múltiples fuentes o una botnet, es decir, una red de ordenadores o dispositivos comprometidos bajo el control de un atacante, que coordina estas múltiples fuentes y lanza el ataque contra el objetivo. Un ataque que se origina desde una única fuente se denomina simplemente ataque de denegación de servicio (DoS).

Los ataques volumétricos, o de inundación, son un tipo de ataque DDoS que suele dirigirse a las capas 3, 4 o 7. Un ataque muy común es la inundación SYN, que puede saturar los cortafuegos de red y otras infraestructuras de red críticas.

La protección contra los ataques DDoS requiere combinar varias medidas para crear una defensa por capas que incluya mecanismos de filtrado de tráfico y limitación de velocidad. Estos mecanismos pueden bloquear el tráfico de red malicioso y detectar anomalías en los patrones de tráfico que podrían indicar un ataque DDoS. La implementación de servicios de protección contra DDoS basados en la nube puede proporcionar capacidades de mitigación específicas y escalables para defenderse de los ataques DDoS. Al redirigir el tráfico a través de estos servicios, las organizaciones pueden beneficiarse de técnicas avanzadas de mitigación, inteligencia sobre amenazas en tiempo real y la experiencia de proveedores especializados.

4. Ataques de ransomware

El ransomware es un tipo de malware que cifra los datos de un sistema y exige a la víctima un pago (rescate) para desbloquearlos o facilitarle la clave de descifrado. Un ataque de ransomware suele comenzar con una campaña dirigida de phishing selectivo que engaña al usuario para que haga clic en un enlace o sitio web malicioso, lo que activa el software de cifrado y bloquea el acceso a los datos de la víctima. Los atacantes suelen mostrar una nota de rescate en la pantalla de la víctima o proporcionar instrucciones sobre cómo pagar el rescate (a menudo en criptomonedas) para recibir la clave de descifrado. Al igual que con otros ataques de phishing, extremar la precaución con los archivos adjuntos y los enlaces de los correos electrónicos es la primera línea de defensa contra los ataques de malware. Otras medidas de protección frente al impacto de los ataques de ransomware incluyen realizar copias de seguridad de los datos en sistemas remotos y seguros que no sean directamente accesibles desde la red principal, de modo que siga habiendo disponible otra copia sin cifrar de los datos. La segmentación de la red también puede ayudar a contener y aislar las infecciones, limitando la propagación del malware de cifrado.

5. Ataques de ingeniería social

Los ataques de ingeniería social se basan en la manipulación psicológica para engañar a las personas y conseguir que revelen información confidencial, realicen determinadas acciones o tomen decisiones que comprometan la seguridad. En algunos casos, los atacantes pueden hacerse pasar por personas de confianza, como compañeros, supervisores o personal de TI, para convencer a las víctimas de que compartan datos confidenciales o revelen nombres de usuario, contraseñas u otras credenciales de autenticación. Con esta información, los atacantes pueden obtener acceso no autorizado a sistemas, cuentas y datos confidenciales. El phishing y la ingeniería social suelen utilizarse conjuntamente para manipular a las víctimas y pueden estar muy dirigidos, como en el caso de un correo electrónico de phishing seguido de una llamada telefónica de alguien que se hace pasar por una persona de confianza (por ejemplo, de un banco o del departamento de TI). La principal forma de prevenir los ataques de ingeniería social es formar a los usuarios y concienciarlos sobre las tácticas de phishing e ingeniería social, aunque unas prácticas de autenticación sólidas, como la autenticación multifactor (MFA), pueden ayudar a limitar el impacto global de estos ataques.

6. Amenazas internas

Las amenazas internas son riesgos de seguridad planteados por personas de una organización que tienen acceso a sus sistemas, datos o redes. Estas personas pueden ser empleados actuales o antiguos, contratistas, socios o cualquier persona con privilegios de acceso legítimos. Las amenazas internas pueden ser intencionadas o involuntarias y provocar diversos tipos de incidentes de ciberseguridad, como sabotajes, robos de datos, gestión inadecuada de datos o ataques de phishing o ingeniería social. La concienciación y formación de los empleados para reconocer las amenazas internas son importantes para prevenir el riesgo de amenazas internas, al igual que unos controles de acceso sólidos, como el principio de privilegio mínimo, y métodos robustos de autenticación de usuarios para verificar sus identidades y proteger frente a accesos no autorizados.

7. Ataques a aplicaciones web

Estos ataques maliciosos se dirigen a aplicaciones web, sitios web y servicios web, con el objetivo de aprovechar vulnerabilidades y comprometer su seguridad. Los esfuerzos de modernización de las aplicaciones y la consiguiente evolución de muchas aplicaciones web tradicionales hacia sistemas basados en API en entornos híbridos y multinube han aumentado drásticamente la superficie de ataque.

Los equipos de seguridad deben tener en cuenta numerosos riesgos para las aplicaciones web y las API, entre ellos:

  • Explotación de vulnerabilidades, es decir, debilidades o defectos del software que los ciberdelincuentes pueden aprovechar para comprometer la seguridad, incluida la ejecución de código malicioso. Suelen deberse a software sin soporte o sin actualizar, errores de software o configuraciones incorrectas.
  • Amenazas automatizadas, que se refieren a ataques maliciosos ejecutados por bots, scripts o kits de herramientas para hackers, en lugar de por personas. Estas amenazas pueden aprovechar vulnerabilidades inherentes a las aplicaciones web y las API, lo que puede provocar brechas de seguridad, robo de datos, apropiación de cuentas, fraude y otras consecuencias perjudiciales.
  • Abuso de la lógica de negocio, que se produce cuando los atacantes manipulan el comportamiento previsto de una aplicación web para lograr objetivos maliciosos, a menudo mediante la automatización. Esto puede implicar la manipulación de los flujos de trabajo de una aplicación para acceder a áreas restringidas, realizar transacciones no autorizadas o acceder a datos confidenciales.
  • Elusión de los controles de autenticación y autorización, que puede producirse cuando una aplicación insuficiente de los controles de acceso y autorización permite a los atacantes acceder a funcionalidades o datos no autorizados.
  • Ataques del lado del cliente, que son amenazas dirigidas al software o a los componentes de los dispositivos de los usuarios, como un navegador web o las aplicaciones instaladas. Una forma habitual de ataque del lado del cliente es el Cross-Site Scripting (XSS), mediante el cual los atacantes inyectan scripts maliciosos del lado del cliente, como JavaScript, en páginas web que visitan otros usuarios. Esto puede provocar el robo de información confidencial, como credenciales de inicio de sesión, datos personales o cookies de sesión. Las aplicaciones modernas suelen tener muchas interdependencias, como integraciones, bibliotecas y frameworks de terceros. Es posible que los equipos de seguridad no tengan visibilidad de todos estos componentes que se ejecutan en el lado del cliente, lo que abre un vector de amenaza que permite a los atacantes ejecutar scripts maliciosos y extraer datos directamente desde un navegador web.
  • Configuración de seguridad incorrecta, cuando los atacantes intentan encontrar vulnerabilidades sin parchear, endpoints comunes, servicios que se ejecutan con configuraciones predeterminadas no seguras o archivos y directorios sin protección para obtener acceso no autorizado a un sistema. La configuración de seguridad incorrecta supone un riesgo cada vez mayor a medida que la arquitectura continúa descentralizándose y distribuyéndose entre entornos multinube.

Objetivos de los ciberataques

Los ciberataques pueden tener diversos objetivos, en función de los motivos y las metas de los actores de amenazas que los llevan a cabo.

El beneficio económico es un motivo habitual de ciberataques como los ataques de ransomware y el fraude, al igual que el robo de datos, que pueden monetizarse fácilmente en la web oscura. Entre los datos confidenciales que pueden ponerse a la venta se incluyen la propiedad intelectual, los secretos comerciales, las credenciales y la información financiera. El espionaje es otro motivo para llevar a cabo ciberataques; los agentes vinculados a Estados y los ciberespías actúan para recopilar información de inteligencia y datos confidenciales al servicio de intereses nacionales o políticos. Los ciberataques también pueden utilizarse para interrumpir el funcionamiento normal de las operaciones o interferir en infraestructuras críticas, lo que provoca periodos de inactividad y pérdidas de ingresos.

Objetivos de los ciberataques

Los ciberdelincuentes son muy hábiles a la hora de detectar y aprovechar debilidades y vulnerabilidades tecnológicas para lanzar ciberataques a través de todos los vectores de ataque. Entre las vulnerabilidades más comunes se encuentran el software obsoleto o sin parches, que los atacantes pueden aprovechar para obtener acceso no autorizado, poner en riesgo los datos o ejecutar código malicioso. Los mecanismos de autenticación débiles también pueden permitir que personas no autorizadas o atacantes accedan a sistemas e información confidencial o comprometan cuentas. Un diseño de aplicaciones poco seguro también puede facilitar los ciberataques al introducir vulnerabilidades que los atacantes pueden aprovechar, como configuraciones de seguridad incorrectas, una gestión de sesiones deficiente o API diseñadas de forma poco segura.

Los atacantes también se aprovechan de las vulnerabilidades de las redes. Entre ellas se encuentran las redes Wi-Fi no seguras, que permiten a los atacantes interceptar o manipular las comunicaciones entre dos partes, con la posibilidad de robar información confidencial o introducir contenido malicioso. Las configuraciones de red deficientes también pueden crear brechas de seguridad que los atacantes pueden aprovechar, como reglas de cortafuegos inadecuadas, listas de control de acceso (ACL) mal configuradas y protocolos de cifrado poco seguros u obsoletos.

Los atacantes también pueden aprovechar las vulnerabilidades relacionadas con la cadena de suministro. Pueden explotar las deficiencias de los proveedores externos o de sus prácticas de ciberseguridad para acceder a la red o a los recursos de una organización. Estas deficiencias pueden incluir medidas de seguridad inadecuadas, software sin actualizar o hardware vulnerable. Es importante evaluar las prácticas de ciberseguridad de proveedores y socios, y exigirles que cumplan las normas y buenas prácticas de seguridad como parte del proceso de diligencia debida de proveedores.

Los factores humanos también pueden contribuir a las vulnerabilidades cibernéticas. Además de los ataques de ingeniería social, en los que los delincuentes manipulan a las personas para que revelen información confidencial, el uso de contraseñas poco seguras o la falta de concienciación sobre seguridad por parte de los empleados también pueden facilitar un ciberataque. La negligencia interna, como descargar malware de forma inadvertida o gestionar incorrectamente datos confidenciales, aunque sea de manera involuntaria, puede dar lugar a ciberataques.

Como muchas otras tecnologías, la IA puede utilizarse tanto con fines legítimos como maliciosos, y los ciberdelincuentes recurren cada vez más a ella para llevar a cabo ciberataques sofisticados y dañinos. La IA puede emplearse para analizar programas y sistemas en busca de vulnerabilidades, así como para recopilar y analizar datos sobre posibles objetivos. Después, puede utilizarse para lanzar ataques cuando se detectan puntos débiles. La IA también puede acelerar el descifrado de contraseñas mediante algoritmos de aprendizaje automático que permiten adivinarlas de forma más eficiente. Los vídeos y audios ultrafalsos generados por IA pueden utilizarse en ataques de ingeniería social para suplantar a altos directivos u otras personas de confianza dentro de una organización y manipular a los empleados para que realicen acciones que comprometan la seguridad. Además, el fácil acceso a potentes herramientas de IA está democratizando la ciberdelincuencia al reducir las barreras de entrada para llevar a cabo ciberataques automatizados, lo que facilita que un mayor número de personas o grupos se dediquen a actividades ciberdelictivas.

Vectores de ciberataque más comunes

Los atacantes perfeccionan continuamente sus técnicas de ciberataque y surgen nuevos vectores de ataque con regularidad. Además, los ataques persistentes y dirigidos suelen emplear más de una metodología. A continuación, se muestran algunos ejemplos de los vectores de ataque más comunes.

  • Ataques de intermediario (MitM) se producen cuando un atacante intercepta las comunicaciones entre dos partes sin su conocimiento ni consentimiento, lo que le permite escuchar la conversación, robar información o incluso manipular los datos transmitidos. Los ataques MitM pueden producirse de varias formas: un atacante puede interceptar comunicaciones inalámbricas en una red Wi-Fi pública o secuestrar una sesión mediante el robo de cookies o tokens de sesión para suplantar la identidad de los usuarios y obtener acceso no autorizado a aplicaciones web.
  • Ataques de inyección se producen cuando los atacantes insertan datos no fiables o maliciosos en lenguajes de comandos o consultas, o cuando la aplicación no valida, filtra ni depura los datos proporcionados por el usuario, lo que da lugar a la ejecución de comandos maliciosos. Entre los ataques de inyección se incluyen los ataques NoSQL, de comandos del sistema operativo, LDAP, y de inyección SQL, así como los ataques de secuencias de comandos entre sitios (XSS), en los que los atacantes inyectan scripts maliciosos del lado del cliente, como JavaScript, en páginas web que visualizan otros usuarios. Esto puede provocar el robo de información confidencial, como credenciales de inicio de sesión, datos personales o cookies de sesión.
  • Robo de credenciales consiste en robar nombres de usuario y contraseñas, a menudo mediante técnicas como el registro de pulsaciones de teclas, el relleno de credenciales y la pulverización de contraseñas (uso de contraseñas comunes contra numerosas cuentas de usuario). Las credenciales comprometidas pueden dar lugar a accesos no autorizados a cuentas, filtraciones de datos y movimientos laterales dentro de una red. Los atacantes suelen centrarse en contraseñas débiles o reutilizadas, por lo que resulta fundamental contar con prácticas de autenticación sólidas. El relleno de credenciales ha incrementado drásticamente las tasas de apropiación de cuentas (ATO) y fraude en distintos sectores, especialmente en el comercio electrónico y los servicios financieros.
  • Los sitios web maliciosos están diseñados intencionadamente para llevar a cabo acciones dañinas, comprometer la seguridad de los dispositivos de los visitantes o realizar actividades ilícitas. Los sitios web maliciosos pueden aprovechar vulnerabilidades de los navegadores web, los complementos o los sistemas operativos para descargar e instalar silenciosamente software malicioso en los dispositivos sin el consentimiento ni el conocimiento del usuario, una técnica que suele denominarse descarga involuntaria (Drive-By Download). Los sitios web maliciosos también pueden alojar anuncios en los que se puede hacer clic y que contienen código o enlaces maliciosos.
  • El software comprometido permite a los atacantes acceder a sistemas sin autorización aprovechando vulnerabilidades conocidas en software sin parchear o mediante malware inyectado en actualizaciones o descargas de software.

Para protegerse frente a este tipo de vulnerabilidades, asegúrese de implementar controles de autenticación y acceso sólidos, como contraseñas o frases de contraseña robustas, y habilite la autenticación multifactor (MFA) para añadir una capa adicional de seguridad. Aplicar el principio de mínimo privilegio y revisar y actualizar periódicamente los controles de acceso garantiza que los usuarios dispongan únicamente de los permisos necesarios para desempeñar sus funciones. Asimismo, mantenga el software y los sistemas actualizados y con los parches correspondientes, y realice evaluaciones de vulnerabilidades y pruebas de penetración para identificar y corregir los puntos débiles. Los factores humanos pueden influir considerablemente en el riesgo de sufrir ciberataques, por lo que debe ofrecer formación y concienciación sobre ciberseguridad a todos los empleados y usuarios. La ciberseguridad es una responsabilidad compartida que no solo atañe a los profesionales de TI, sino también a todas las personas de una organización.

Impacto de los ciberataques

Los ciberataques pueden tener consecuencias importantes y de gran alcance tanto para las personas como para las organizaciones. Sus efectos más inmediatos pueden ser pérdidas económicas, ya sea por fraude o robo derivados del acceso no autorizado a las cuentas de una persona, o por la pérdida de ingresos, los gastos legales y las sanciones administrativas que puede sufrir una organización tras un ciberataque. Las organizaciones también pueden sufrir daños reputacionales e interrupciones operativas después de un ataque, así como el robo de propiedad intelectual, lo que puede afectar a su competitividad y posición en el mercado. En el caso de los ataques de ransomware, las organizaciones pueden enfrentarse a la difícil decisión de pagar o no un rescate para recuperar los datos cifrados, especialmente porque el pago no garantiza su recuperación y puede fomentar nuevos ataques.

Como dejan claro los siguientes ejemplos, la amenaza de los ciberataques está presente en una amplia variedad de sectores y tipos de empresas.

  • A finales de 2022, unos atacantes manipularon una API de T-Mobile y vulneraron 37 millones de cuentas de usuario para obtener nombres de clientes, direcciones de facturación, direcciones de correo electrónico, números de teléfono, números de cuenta y fechas de nacimiento. No se ha identificado al atacante, que tuvo acceso no autorizado a los sistemas de T-Mobile durante más de un mes antes de que se descubriera la brecha de seguridad.
  • En marzo de 2023, hackers rusos lanzaron campañas de ingeniería social dirigidas contra políticos, empresarios y famosos estadounidenses y europeos que habían condenado públicamente la invasión de Ucrania por parte de Vladímir Putin. Los hackers convencieron a las víctimas para que participaran en llamadas telefónicas o videollamadas, en las que les daban indicaciones engañosas para obtener declaraciones favorables a Putin o a Rusia. Después, las publicaron para desacreditar las declaraciones contra Putin que las víctimas habían realizado anteriormente.
  • En junio de 2023, un ataque DDoS provocó una interrupción de los servicios de Microsoft 365, incluidos Outlook, Teams, OneDrive y la plataforma de computación en la nube Azure, durante más de 8 horas. Microsoft afirmó que el ataque fue dirigido por un grupo conocido como Storm-1359, que tiene acceso a un conjunto de redes de bots y herramientas que permiten al actor de amenazas lanzar ataques DDoS desde múltiples servicios en la nube e infraestructuras de proxy abierto. El ataque se dirigió a la capa de aplicación (capa 7) de la pila de red, en lugar de a las capas 3 o 4, que suelen ser los objetivos más frecuentes.

¿Cómo gestiona F5 los ciberataques?

A medida que las amenazas de ciberseguridad se vuelven más sofisticadas y persistentes, y las consecuencias de los ciberataques resultan cada vez más catastróficas, las organizaciones deben dejar atrás las herramientas de seguridad fragmentadas y específicas para adoptar un enfoque integral y unificado de preparación en materia de ciberseguridad que abarque toda la superficie de ataque. Se necesita un nuevo enfoque de seguridad para proteger identidades, dispositivos, redes, infraestructuras, datos y aplicaciones en un entorno dinámico de múltiples nubes que aprovecha arquitecturas modernas, cargas de trabajo en el perímetro basadas en microservicios e integraciones de terceros.

F5 ofrece un conjunto de soluciones de ciberseguridad integradas que maximizan la protección y reducen el riesgo tanto en aplicaciones heredadas como modernas, además de automatizar las políticas de seguridad en todos los entornos. Basadas en la IA y el aprendizaje automático, las soluciones de seguridad de F5 permiten adoptar medidas de seguridad más adaptativas y con mayor capacidad de respuesta para mejorar la detección de amenazas, automatizar la respuesta ante incidentes y analizar grandes conjuntos de datos con el fin de identificar patrones y anomalías que indiquen la existencia de brechas de seguridad y defenderse frente a amenazas emergentes.

Las soluciones de seguridad de F5 mitigan las vulnerabilidades y las ciberamenazas mediante controles de seguridad integrales, políticas uniformes y una observabilidad unificada, además de simplificar la implementación y la gestión de la seguridad de las aplicaciones en todos los entornos. Con F5, las organizaciones pueden aprovechar una seguridad omnipresente que incluye un firewall de aplicaciones web (WAF), mitigación de ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS), seguridad de API y protección contra bots desde una única plataforma diseñada específicamente para este fin que se adapta fácilmente a entornos multinube y perimetrales. Una estrategia de gobernanza integral y un panel de control centralizado reducen la complejidad operativa, optimizan el rendimiento de las aplicaciones y aumentan la eficacia de la seguridad de sus inversiones mediante la observación integral del tráfico y los eventos de las aplicaciones.