5 principios para optimizar el rendimiento de las aplicaciones en la nube
Optimiza el rendimiento de las aplicaciones en la nube
La velocidad y la agilidad siguen siendo dos de los principales motivos para que las empresas adopten la nube, ya que la lentitud se ha vuelto inaceptable en el vertiginoso mundo en el que vivimos. Pero, como profesional de DevOps encargado de acelerar los despliegues de aplicaciones, mejorar su rendimiento y garantizar la seguridad, ¿qué se necesita para modernizar sus sistemas y procesos y superar la lentitud en la nube? Tenemos algunas sugerencias.
1. La infraestructura como código es tu aliada
El 99 % de las veces, la palabra «manual» bien podría ser sinónimo tanto de lentitud como de imprevisibilidad; la mayoría estaría de acuerdo en que, cuando se busca rapidez y fiabilidad, la automatización es un buen punto de partida. Tanto si se ponen en marcha recursos adicionales en la nube para escalar una aplicación como si se implementan y configuran servicios esenciales para ella, el proceso debería ser tan sencillo como ejecutar una llamada a una API o hacer uno o dos clics en una consola. El uso de infraestructura como código (IaC) es la clave del éxito en este caso. Colaborar con los equipos de Infraestructura/NetOps/SecOps para crear archivos de definición validados que detallen qué se implementa y cómo se hace permitirá aprovisionar infraestructura y servicios de forma rápida, repetible y fiable.
Aprovechar este enfoque basado en plantillas para las implementaciones de autoservicio reducirá en última instancia su dependencia de otros equipos y evitará los cuellos de botella en las implementaciones provocados por solicitudes mediante tickets para el aprovisionamiento manual de infraestructura.
2. Aprovecha AL MÁXIMO tu canalización de CI/CD
La infraestructura como código supone un paso en la dirección correcta a la hora de acelerar los despliegues, pero se pueden obtener muchas más ventajas al aprovechar el valor de una canalización de CI/CD completa. Además de poder integrar nuevo código de aplicaciones con mayor frecuencia y enviar automáticamente esas actualizaciones a producción, ¿sabía que también puede integrar la incorporación de servicios de aplicaciones en su canalización? Al definir estos servicios como código (IaC) y almacenarlos en una herramienta de control de código fuente donde puedan supervisarse, actualizarse y verificarse periódicamente, sus herramientas de CI/CD (como Ansible y GitLab) pueden incorporar automáticamente estos servicios al despliegue mediante una llamada a una API. De este modo, se asegurará de que todas las aplicaciones se publiquen con los controles de seguridad y cumplimiento adecuados sin retrasar los despliegues.
3. Adopte contenedores… pero hágalo de forma segura
La capacidad de agrupar el código, las bibliotecas y los archivos binarios necesarios para una aplicación completa en un paquete ligero que pueda implementarse de forma rápida y uniforme en distintas plataformas es la base del reciente auge en la adopción de contenedores. Estas características resultan muy favorables a la hora de optimizar la velocidad en la nube, ya que permiten poner en marcha y escalar aplicaciones al instante, acelerar los procesos de CI/CD y crear arquitecturas de microservicios altamente dinámicas y fáciles de gestionar.
Dejando a un lado todo ese bombo, es muy fácil dejarse llevar por la búsqueda de la velocidad y olvidar que todavía hay aplicaciones que requieren los mismos niveles de seguridad y optimización del rendimiento —o incluso mayores— que el resto de su cartera de aplicaciones. Y, por desgracia, es probable que solo consiga resultados limitados si intenta adaptar los servicios de aplicaciones existentes a las necesidades específicas de los contenedores. En su lugar, deberá identificar un conjunto de servicios más dinámico que se integre con su sistema de orquestación de contenedores para ofrecer una verdadera compatibilidad con sus contenedores y ayudar así a evitar interrupciones no deseadas y problemas de seguridad o cumplimiento normativo.
4. La visibilidad es poder
Conseguir que las aplicaciones estén operativas rápidamente es una cosa. Mantenerlas en funcionamiento y disponibles para los usuarios supone un reto completamente distinto. Una vez en producción, existen innumerables amenazas potenciales para el buen funcionamiento de las aplicaciones, como interrupciones de red, problemas de plataforma, ciberataques y errores de código, por citar solo algunas. Esto suele hacer que diagnosticar la interrupción de una sola aplicación sea como buscar una aguja en un pajar. Pero imagine la magnitud del problema si se produjeran varios fallos simultáneos de aplicaciones en distintos entornos de nube. ¿Por dónde empezaría?
En este escenario, la visibilidad es la precursora del conocimiento, lo que la convierte en un recurso inestimable a la hora de resolver problemas de las aplicaciones. Cuanta más visibilidad tenga sobre cada capa de la pila de sus aplicaciones, mayor será su capacidad para identificar anomalías operativas y causas raíz. Para ello, es fundamental implementar una solución de visibilidad centralizada que sea independiente tanto de la nube como de las aplicaciones para resolver con mayor rapidez los problemas de las aplicaciones en arquitecturas multinube.
5. El trabajo en equipo hace realidad los sueños
Y, por último, la agilidad en la nube no consiste únicamente en disponer de las herramientas y la tecnología adecuadas (aunque, sin duda, ayudan). También depende de las personas y los procesos. Hay algo de verdad en el dicho: «Una red solo es tan rápida como su cable más lento». Y esta afirmación también se aplica a los equipos responsables de crear, desplegar y gestionar aplicaciones en la nube. Es un trabajo en equipo que suele involucrar, como mínimo, a DevOps, SecOps, NetOps y arquitectos, por lo que las ineficiencias individuales o de colaboración probablemente afectarán al equipo en su conjunto.
Obtén el informe «Estado de los servicios de aplicaciones 2020: edición DevOps»
Eliminar los silos e implantar un modelo de colaboración periódico y sólido entre los equipos proporcionará una buena base para agilizar la planificación, la resolución de problemas y el intercambio de información, garantizando que todos avancen al mismo ritmo. No solo podrá aprovechar mejor los conocimientos multidisciplinares para facilitar su trabajo, sino que también podrá corresponder promoviendo iniciativas como la automatización y la optimización de procesos en otras áreas, lo que ayudará a todos a avanzar más rápido.




