Como ocurre con muchos proverbios, el origen de «la necesidad es la madre de la invención» es incierto. Aunque suele atribuirse a Platón, también se adjudica a otros escritores célebres. Sin embargo, la falta de una fuente autorizada no resta veracidad al proverbio.
El año 2020 será recordado por muchos motivos. En la historia de la tecnología, quedará asociado de forma indeleble a la aceleración de la transformación digital y al nuevo proverbio que acabo de inventarme: la necesidad es la madre de la motivación.
Millones de consumidores se vieron obligados por las circunstancias a utilizar por primera vez los servicios digitales de las empresas. Ante esa misma necesidad, las empresas se vieron impulsadas a acelerar su transformación. Según nuestro estudio anual, lo que de otro modo habría llevado años se ha conseguido en apenas unos meses. Esta conclusión ha sido corroborada por el sector y por multitud de estudios independientes.
Pero hoy hemos anunciado los resultados de nuestra investigación anual. Llevamos siete años realizando esta encuesta y cada año aprendemos algo nuevo. Al analizar la investigación de este año, nos sorprendió la rapidez con la que las organizaciones han adoptado los métodos, la tecnología y las arquitecturas de aplicaciones necesarios para avanzar en su proceso de transformación digital.

Las organizaciones no avanzaron a paso lento, sino que corrieron —y con prisa— desde las primeras etapas, en las que sustituían las tareas manuales por aplicaciones (automatización de tareas), hasta fases más maduras, en las que amplían la digitalización a los flujos de trabajo (expansión digital) y comienzan a aprovechar los datos y la analítica para tomar decisiones empresariales y operativas más inteligentes (negocio asistido por IA).
Independientemente del ritmo, el paso del papel al entorno digital no puede llevarse a cabo sin tecnología. Desde las aplicaciones hasta la analítica, y desde la automatización hasta la entrega y la seguridad de las aplicaciones, la transformación empresarial depende de la tecnología. Cada una de estas categorías mostró cambios significativos con respecto a los resultados de 2019.
Nuestra investigación también ha cambiado. Seguimos centrándonos en comprender el impacto de las tendencias y las tecnologías en la entrega y la seguridad de aplicaciones (la tecnología anteriormente conocida como «servicios de aplicaciones»), pero también miramos hacia el futuro, hacia dónde se dirigen las empresas. Sabemos que el destino de la transformación digital son las empresas asistidas por IA, pero no siempre está tan claro cómo encajarán en ese futuro las tecnologías y herramientas actuales y emergentes.
Bueno, no estaba tan claro hasta que analizamos en profundidad los resultados de la encuesta de este año.
El futuro se basa en los datos
El estudio de este año ofrece una perspectiva fascinante sobre cómo perciben las empresas las tecnologías de seguridad y entrega de aplicaciones, así como el papel que desempeñan en un futuro impulsado por los datos. No se puede subestimar la importancia de las capacidades funcionales de las tecnologías que entregan y protegen las aplicaciones, ni de la telemetría que generan. Más de tres cuartas partes de los encuestados —todos ellos responsables de la toma de decisiones en sus respectivas organizaciones— consideran que las tecnologías de entrega y seguridad de aplicaciones son importantes para cumplir los acuerdos de nivel de servicio (80 %) y mejorar la experiencia del cliente (79 %).
La creciente importancia que se concede a los datos quedó patente a lo largo de la encuesta: el 52 % de los encuestados señaló AIOps como una tecnología que tendrá un impacto estratégico en los próximos dos a cinco años. La relación entre la IA y los datos no debería sorprender. Sin datos que analizar y sobre los que, en última instancia, actuar, AIOps queda reducida a una práctica táctica que mejora la productividad, en lugar de ser el motor estratégico del negocio que puede —y debe— llegar a ser.
Las empresas, firmemente inmersas en la expansión digital
Pero aún no hemos llegado a ese punto. A medida que avanza la transformación digital, vemos cómo TI pasa de desempeñar una función de apoyo a actuar como facilitador y, finalmente, como socio del negocio. Hoy en día, TI sigue ejerciendo el papel de facilitador. Un ejemplo de ello es la falta de coordinación en aspectos clave de la protección de un negocio digital.

Elegimos estos tres aspectos de forma muy deliberada. La infraestructura, ya sea en la nube, en las instalaciones o en el extremo de la red, sigue siendo un componente crítico y un vector de ataque. Como principal interfaz digital con los consumidores, las aplicaciones sufren ataques constantes. Las empresas son cada vez más el objetivo de los atacantes, que empiezan a descubrir nuevas formas de aprovecharse de los negocios digitales. Los tres aspectos deben protegerse, ya que cualquiera de ellos podría servir como punto de entrada para atacar a los demás.
Que tanto los responsables de TI como los de negocio coincidan en la importancia de proteger las aplicaciones es una buena señal. Sin embargo, la escasa importancia que se concede a su protección indica que, pese a encontrarse ya en la fase de negocio asistido por IA, la mayoría de las organizaciones siguen firmemente ancladas en la expansión digital y aún no han asumido que las TI están al mismo nivel que el negocio.
El significativo aumento de los encuestados que afirmaron estar modernizando sus aplicaciones debido a la transformación digital refuerza el enfoque actual en la expansión digital. En 2020, solo el 37 % se vio impulsado a modernizar sus aplicaciones. Este año, la cifra aumentó hasta superar la mitad de todos los encuestados (56 %). La modernización es una forma natural de ampliar las capacidades digitales, ya que permite que las aplicaciones lleguen a nuevos consumidores, socios y ecosistemas.
Aunque esto pueda sonar despectivo, no debería ser así. El progreso que han logrado las organizaciones en su proceso de transformación digital en tan solo un año es sencillamente asombroso. Normalmente, pasar de una fase a otra llevaría años. Las empresas aceleraron ese progreso y lo consiguieron en apenas unos meses.
Lo digital implica distribución
No deben ignorarse las repercusiones que tiene sobre la tecnología la aceleración de la transformación digital por parte de las empresas. La tecnología está dando un importante salto adelante a medida que el centro de datos redistribuye las cargas de trabajo para adaptarse a una plantilla remota y a una economía que prioriza lo digital. Ante la aparición de millones de nuevos consumidores digitales y la perspectiva cada vez más cercana de que las plantillas distribuidas y remotas se conviertan en algo habitual, las organizaciones buscan cómo mantener el acceso a los recursos corporativos sin comprometer la seguridad y cómo llegar a los confines más remotos de Internet sin sufrir problemas de rendimiento.
Esta realidad ha convertido la expansión hacia el edge en el nuevo imperativo. Algo más de tres cuartas partes (76 %) ya han desplegado o tienen previsto desplegar aplicaciones en el edge. Al mismo tiempo, los despliegues de aplicaciones en la nube (tanto IaaS como SaaS) están aumentando, mientras que los realizados en el centro de datos se ralentizan o se mantienen sin cambios.

Cuando preguntamos específicamente dónde se implementan actualmente las tecnologías de entrega y seguridad de aplicaciones, nos sorprendió un poco ver que el edge ocupaba un lugar tan destacado. No nos sorprendió descubrir que la mayoría de las organizaciones utilizan estas tecnologías en más de un entorno. Menos de la mitad (el 41 %) se limita a uno solo, principalmente en sus propias instalaciones. Sin embargo, para la mayoría, la combinación de la nube, las instalaciones propias y el edge es claramente la norma.
Esto repercutirá en las tecnologías, herramientas y métodos utilizados para gestionar un conjunto de cargas de trabajo cada vez más distribuido y diverso. Los retos relacionados con la automatización y la orquestación siguen afectando a los profesionales, y los conjuntos de herramientas —tanto abiertos como cerrados— constituyen una de las principales fuentes de frustración. Los lenguajes de estas herramientas y las API de los proveedores de servicios en la nube también ocupan un lugar destacado entre los aspectos que frustran y plantean dificultades a quienes deben trabajar en un entorno multinube. La capacidad de implementar y gestionar sin complicaciones las aplicaciones y las tecnologías que permiten distribuirlas y protegerlas se está convirtiendo rápidamente en un requisito imprescindible, ya que las organizaciones se enfrentan a ineficiencias operativas al intentar integrar demasiadas herramientas diferentes para mantener el negocio en funcionamiento.
La definición de «multinube» está a punto de ampliarse a medida que el edge se consolida como una ubicación viable para desplegar aplicaciones y la tecnología que las protege y optimiza.
Pero espera, ¡aún hay más!
Este año hay muchísimo más que abordar. Tanto, que te animo a empezar por el informe oficial y a estar pendiente de los próximos artículos del blog, en los que profundizaremos en la modernización de aplicaciones, la analítica, la automatización y, por supuesto, las tecnologías de entrega y seguridad de aplicaciones.
Sobre el autor

Lori MacVittie es ingeniera distinguida y evangelista jefe en la Oficina del CTO de F5, y cuenta con una amplia experiencia en entrega de aplicaciones, estrategia de automatización e infraestructura. Es conocida por convertir la complejidad en claridad, ya sea definiendo mecanismos de protección para agentes de IA, analizando arquitecturas multinube frágiles o explorando los límites de los sistemas escalables. Aporta más de treinta años de experiencia en el sector en desarrollo de aplicaciones, arquitectura de TI y operaciones de redes y sistemas. Antes de incorporarse a F5, fue una galardonada editora de tecnología. MacVittie posee un máster en Informática y es una autora prolífica cuyas publicaciones abarcan la seguridad, la nube y la arquitectura empresarial. También es una apasionada de los juegos de mesa y los videojuegos, y expresa sin complejos sus firmes opiniones sobre el queso.
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