Todos los sectores y tecnologías pasan por el mismo ciclo. Lo novedoso se convierte en estándar, y lo estándar se convierte en un producto básico. Lo que se convierte en un producto básico suele sentar las bases de un nuevo ciclo de innovación, y el ciclo de sobreexpectación comienza de nuevo.
Cuando la computación en la nube irrumpió en escena, su llegada fue aclamada como revolucionaria. La nube pública tenía el potencial de reducir el coste y el tiempo necesarios para desplegar aplicaciones, al sustituir las operaciones manuales por un enfoque más automatizado y eliminar la inversión en hardware. Siendo justos con la nube pública, cumplió exactamente lo que prometía. Redujo el coste —y el tiempo— necesarios para desplegar aplicaciones, y sigue haciéndolo hoy en día.
Esto ha impulsado una nueva generación de servicios basados en la nube que abarcan desde el software y las plataformas hasta la seguridad y la entrega. La introducción de servicios diferenciados en la nube (equilibrio de carga, seguridad, aceleración, identidad, etc.) fue el primer indicio de que la nube estaba entrando en una fase de estandarización, ya que el valor ya no residía en la capacidad de computación, sino en los servicios de seguridad y entrega de aplicaciones a los que se podía acceder fácilmente. Ahora vemos cómo el sector avanza hacia esos mismos servicios, ofrecidos como productos competidores a través de plataformas basadas en la nube. El ciclo de sobreexpectación en torno a una nueva evolución de la nube —XaaS— está en auge.
Porque la nube enseñó a todo el sector a gestionar la infraestructura y las aplicaciones de forma más eficiente.
Si hoy analizamos a fondo cualquier proveedor de XaaS, casi con toda seguridad encontraremos una infraestructura basada en la nube. La escalabilidad y la velocidad del modelo de nube son innegables, y sus ventajas quedaron patentes en la capacidad de SaaS y XaaS para ampliar sus recursos y satisfacer una demanda sin precedentes durante la pandemia mundial.
Y fue Google quien, hace diez años, introdujo la práctica de la ingeniería de fiabilidad de sitios (SRE) como una forma mejor —similar a la nube— de gestionar y operar infraestructuras y aplicaciones rápidas, escalables y seguras. Hoy, nuestro estudio anual muestra que el 77 % de las organizaciones de todos los sectores han adoptado este enfoque o tienen previsto hacerlo, y que casi todas las empresas operan en varios entornos de nube pública. El menor coste, la mayor eficiencia y la rapidez de entrega que ofrece la nube pública ya no son ventajas exclusivas de esta. La nube se ha convertido por completo en un producto básico.
La nube pública no corre peligro de perder relevancia. Forma parte de la estrategia de casi todas las organizaciones y nada indica que esto vaya a cambiar en un futuro próximo. Todos los informes sobre el «estado de la nube» señalan que su adopción está aumentando, especialmente entre las pymes. Lo que sí está cambiando es el enfoque de las organizaciones respecto al uso de servicios de seguridad y entrega de aplicaciones para protegerlas y escalarlas, tanto en la nube como en entornos locales.
El cambio hacia XaaS y el edge es una realidad y se está acelerando. En particular, el mercado de la seguridad como servicio está en pleno auge, y se está produciendo una explosión de actividad en los servicios de plataformas de observabilidad y automatización basados en la nube. Las plataformas edge —diseñadas casi universalmente según un modelo basado en la nube— están creciendo con rapidez para satisfacer la demanda de desplegar cargas de trabajo de aplicaciones de procesamiento de datos y experiencia digital lo más cerca posible de sus consumidores.
La nube pública ya se ha convertido en un producto básico, pero su impacto está lejos de haber terminado y el ciclo de innovación que ha propiciado no ha hecho más que empezar.
Sobre el autor

Lori MacVittie es ingeniera distinguida y evangelista jefe en la Oficina del CTO de F5, y cuenta con una amplia experiencia en entrega de aplicaciones, estrategia de automatización e infraestructura. Es conocida por convertir la complejidad en claridad, ya sea definiendo mecanismos de protección para agentes de IA, analizando arquitecturas multinube frágiles o explorando los límites de los sistemas escalables. Aporta más de treinta años de experiencia en el sector en desarrollo de aplicaciones, arquitectura de TI y operaciones de redes y sistemas. Antes de incorporarse a F5, fue una galardonada editora de tecnología. MacVittie posee un máster en Informática y es una autora prolífica cuyas publicaciones abarcan la seguridad, la nube y la arquitectura empresarial. También es una apasionada de los juegos de mesa y los videojuegos, y expresa sin complejos sus firmes opiniones sobre el queso.
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