El edge está impulsando un renacimiento de las infraestructuras

Ecosistema de F5 | 26 de octubre de 2020


En tiempos remotos, el acceso a Internet estaba restringido a quienes podían permitirse un módem físico y sabían utilizarlo. Los chirridos disonantes del aparato y el conjunto de comandos Hayes quedaron grabados de forma indeleble en la memoria de quienes padecieron aquellos tiempos oscuros.

El acceso generalizado a la incipiente Internet no llegaría hasta la aparición de servicios como CompuServe y AOL, cuyo software permitió a quienes podían permitirse un módem, pero no sabían utilizarlo, «navegar por la World Wide Web».

Avancemos hasta hoy: más de 4.000 millones de personas —más de la mitad de la población mundial— tienen acceso a Internet.

La forma en que lo hacen no ha cambiado. Sigue habiendo una infraestructura que se encarga de la ardua tarea de mantener la conexión entre los 7,8 dispositivos que hay de media en cada hogar y las aplicaciones de Internet a las que se conectan. Lo que sí ha cambiado son las exigencias para que el usuario gestione la infraestructura y los requisitos que debe cumplir el software para aprovechar los servicios que esta ofrece. Los módems y los routers se han convertido en productos básicos, cuyos principales argumentos de venta son la facilidad de uso y de gestión.

Pero hay un segmento cada vez mayor de consumidores más interesados en las prestaciones técnicas, la optimización y las opciones para mejorar el rendimiento, incluso si ello supone un coste más elevado. Quieren una infraestructura optimizada que dé respuesta a los problemas de rendimiento. Esos dispositivos «pro» que presumen de tales ventajas pueden venderse —y se venden— a un precio más alto. De hecho, Netgear posee actualmente el 51 % del mercado de routers WiFi de «gama alta», en gran medida gracias a su línea «pro» de routers orientados al gaming. Confieso que tengo uno… o dos… porque todos sabemos que, en el gaming, el lag mata.

Este ciclo tecnológico suele representarse mediante la teoría de la curva S de la innovación.

Curva en S

Este ciclo se observa en prácticamente todos los sectores. Desde la especialización hasta la mercantilización y la innovación, los productos experimentan la misma transformación. Actualmente nos encontramos a las puertas de una etapa propicia para la innovación; un Renacimiento de las infraestructuras, por así decirlo.

Extracción de valor

La mercantilización de la infraestructura ha generado ineficiencias, incluso a medida que las cargas de trabajo de las aplicaciones divergen y se especializan.

La infraestructura ya no se centra en proporcionar recursos para un tipo específico de carga de trabajo, como la criptografía o el análisis avanzado. El aumento de la velocidad y el volumen del tráfico de Internet ha obligado a las estrategias de escalado a pasar de un enfoque basado en el escalado vertical a un modelo horizontal. Con la ley de Moore en declive (o, como mínimo, sin seguir el ritmo de la demanda de capacidad de procesamiento), las economías de escala de un sistema horizontal basado exclusivamente en software son limitadas. Aunque el rendimiento no se vea afectado negativamente, los beneficios sí lo harán, ya que los costes de escalado aumentan junto con la demanda de servicios digitales. El modelo funciona, pero es ineficiente y desaprovecha una capacidad de procesamiento que podría utilizarse para mejorar las economías de escala.

La naturaleza cíclica de la tecnología indica que la necesidad de una infraestructura optimizada, capaz de aprovechar esa potencia de procesamiento sin explotar, es inminente.

La infraestructura tiene valor. Lo vemos en nuestros hogares, en el mercado y en nuestros centros educativos. El valor de la infraestructura y de los componentes optimizados no está en duda. Tengamos en cuenta que:

«Las acciones de NVIDIA (NASDAQ:NVDA) se dispararon un 76,3 % el año pasado, según datos de S&P Global Market Intelligence. Incluidos los dividendos, el especialista en unidades de procesamiento gráfico (GPU) y líder en inteligencia artificial (IA) ofreció una rentabilidad del 76,9 %. A modo de comparación, el S&P 500 obtuvo una rentabilidad del 31,5 % en 2019».
Motley Fool, enero de 2020

En la nube pública, los proveedores son conscientes de esta necesidad y están sentando las bases de una infraestructura optimizada. De los 266 tipos de instancias que ofrece Amazon, ya existe un número considerable de instancias «optimizadas». Cada instancia busca sacar partido de la infraestructura mediante la optimización de un recurso: memoria, E/S, computación o almacenamiento. La eficiencia de costes se consigue adaptando los requisitos de las cargas de trabajo a la infraestructura optimizada adecuada. También hay un número creciente de instancias equipadas con GPU y FPGA, impulsado por la necesidad de optimizar el análisis de grandes volúmenes de datos en tiempo real.

Estas instancias específicas existen porque las necesidades de rendimiento y capacidad vienen determinadas en gran medida por el tipo de funciones de IA/ML que deben procesarse. Algunas funciones se benefician más de un mayor número de bits de almacenamiento y un mayor ancho de banda de memoria, mientras que otras ofrecen un mejor rendimiento con velocidades de reloj más altas o más núcleos CUDA. La aplicación concreta determina los requisitos de infraestructura.

Pensemos en la reciente adquisición de Arm por parte de NVIDIA. El asombroso precio de 40.000 millones de dólares se justifica como una inversión en un futuro impulsado, en parte, por la IA distribuida. Esta capacidad será posible, en parte, gracias al uso de hardware especializado:

«Simon Segars y su equipo de Arm han creado una empresa extraordinaria que contribuye a casi todos los mercados tecnológicos del mundo. Al unir las capacidades de computación de IA de NVIDIA con el vasto ecosistema de CPU de Arm, podemos impulsar la informática desde la nube, los smartphones y los PC hasta los coches autónomos, la robótica y el IoT en el extremo, y llevar la computación de IA a todos los rincones del planeta».

Expansión hacia el extremo

A medida que las organizaciones aumentan su generación de datos y tratan de extraer valor empresarial de ellos, sin duda se plantearán el uso de tecnologías de análisis y automatización basadas en IA y aprendizaje automático para llevar a cabo esta tarea. Estas son precisamente las cargas de trabajo que se beneficiarán de una infraestructura optimizada y, sin embargo, son las que menos probabilidades tienen de poder aprovecharla hoy en día.

Aunque actualmente los centros de datos y la nube pública son los entornos con mayor capacidad para aprovechar este renacimiento de las infraestructuras, las recientes iniciativas destinadas a ampliar el acceso de todas las empresas a las ventajas del hardware de alto rendimiento indican que esta tendencia continuará. Del mismo modo que la tecnología ya no se limita a los centros de datos y ahora está presente en nuestras cafeteras y teléfonos inteligentes, un renovado énfasis en la optimización del hardware permitirá llevar una gran capacidad de computación hasta el extremo mismo de Internet, donde proporcionará una mayor potencia de procesamiento y datos para impulsar los análisis basados en IA.

La capacidad de todas las empresas para aprovechar las ventajas de la IA y la analítica es uno de los retos que debemos resolver mientras tratamos de acelerar el recorrido del cliente a través de las tres fases de la transformación digital. Y es un reto que, en última instancia, se abordará en parte mediante un renacimiento de las infraestructuras.

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Sobre el autor

Lori Mac Vittie
Lori Mac VittieIngeniero distinguido y evangelista jefe | F5

Lori MacVittie es ingeniera distinguida y evangelista jefe en la Oficina del CTO de F5, y cuenta con una amplia experiencia en entrega de aplicaciones, estrategia de automatización e infraestructura. Es conocida por convertir la complejidad en claridad, ya sea definiendo mecanismos de protección para agentes de IA, analizando arquitecturas multinube frágiles o explorando los límites de los sistemas escalables. Aporta más de treinta años de experiencia en el sector en desarrollo de aplicaciones, arquitectura de TI y operaciones de redes y sistemas. Antes de incorporarse a F5, fue una galardonada editora de tecnología. MacVittie posee un máster en Informática y es una autora prolífica cuyas publicaciones abarcan la seguridad, la nube y la arquitectura empresarial. También es una apasionada de los juegos de mesa y los videojuegos, y expresa sin complejos sus firmes opiniones sobre el queso.

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