
Ahora mismo, uno de los términos de moda más populares es AIOps. Se utiliza para describir desde las tecnologías habilitadoras —plataformas de datos operativos y análisis— hasta las herramientas necesarias para automatizar las respuestas, es decir, la automatización.
Con demasiada frecuencia, el término AIOps se confunde con una sola de estas tecnologías, cuando en realidad AIOps es un enfoque integral de las operaciones cuyo único objetivo es hacer posibles las aplicaciones adaptativas. Es decir, aplicaciones que se adaptan a las condiciones para mantener la disponibilidad, optimizar el rendimiento y garantizar la seguridad.
En efecto, AIOps no se limita a la automatización. Tampoco se reduce a la telemetría (datos operativos) ni a la información obtenida mediante aprendizaje automático.
Desde luego, no se trata de prescindir de las personas. AIOps cobra cada vez más importancia como multiplicador de capacidades, ya que permite que un equipo de operaciones de dimensiones manejables gestione la creciente cartera de una empresa digital.
En lo que respecta a las operaciones, la IA permite que estas puedan escalar, proteger y ofrecer eficazmente la creciente cartera de servicios y productos digitales necesarios para que las empresas funcionen en un mundo donde lo digital es la opción predeterminada. Las operaciones necesitan la asistencia de las máquinas por dos motivos:
- Las organizaciones ya informan de aumentos alarmantes en la falta de competencias relacionadas con la automatización durante el último año (2020 → 2021). Aumentar la plantilla para resolver el problema nunca fue una buena solución, pero cada vez resulta más difícil no solo encontrar a las personas adecuadas, sino también que cuenten con las competencias necesarias.
- Las carteras —incluidos los servicios de seguridad y entrega— están cada vez más distribuidas entre la nube, el núcleo y el extremo. Nuestro estudio anual muestra una distribución significativa entre todas las ubicaciones de implementación posibles; el extremo ya se utiliza para el 9 % de las aplicaciones y el 26 % de los servicios de entrega y seguridad.
Incluso con enfoques operativos modernos (SRE, nube), los cambios introducidos por los equipos de operaciones siguen estando impulsados principalmente por personas. Las decisiones operativas las toman personas, las codifican personas y las ponen en producción personas. Del mismo modo que las aplicaciones desarrolladas con metodologías ágiles acabaron chocando con modelos de despliegue transaccionales (tradicionales) para prestar servicios digitales, nuestros modelos son híbridos. Los cambios de configuración se comunican de una forma muy transaccional: las personas rellenan un «formulario» y después lo envían a un sistema automatizado para su despliegue.
No es de extrañar que el 63 % de los directivos afirme que hay demasiados procesos manuales implicados en la configuración de la infraestructura de los pipelines. Nuestra propia investigación de 2021 reveló que, actualmente, un porcentaje preocupantemente bajo de organizaciones gestiona la infraestructura y las aplicaciones mediante prácticas de SRE. Sin embargo, los responsables de TI y de negocio preferirían automatizar estos procesos. Las capacidades técnicas necesarias ya existen. Los sistemas pueden ingerir y procesar los datos pertinentes y, a continuación, formular una política adecuada. Si a esto se suma la capacidad de aplicar dichas políticas mediante APIs que ajustan las condiciones operativas, la automatización de los procesos manuales restantes en un pipeline que, por lo demás, es continuo está perfectamente al alcance.
Sin embargo, la capacidad de adaptarse automáticamente requiere cambios significativos en todo el ámbito de TI. No puede añadirse sin más, como hemos intentado hacer en el pasado. Por ejemplo, para satisfacer la necesidad de telemetría, durante mucho tiempo hemos recurrido a soluciones de monitorización tradicionales que requieren agentes y simulación. Este enfoque genera una sobrecarga inaceptable en términos de costes operativos y tiempo cuando las cargas de trabajo son migratorias y, en el caso de los contenedores, efímeras. La instrumentación nativa de infraestructuras, plataformas y aplicaciones debe ser la norma para sustentar una arquitectura adaptativa en tiempo real.
Del mismo modo, hemos visto cómo las iniciativas y soluciones de seguridad no han logrado detener los ataques emergentes porque, con demasiada frecuencia, son medidas provisionales que solo se incorporan una vez descubierta la amenaza. La seguridad nativa y una gobernanza integral son necesarias para garantizar que las medidas de seguridad puedan adaptarse a la amenaza constante que plantean unos ataques en continua evolución.
Por tanto, es necesario que las operaciones evolucionen. Un modelo operativo mixto no podrá ampliarse para dar servicio a una empresa totalmente digitalizada. La disrupción que provoca depender de decisiones y tareas manuales realizadas por personas dentro de un sistema automatizado impide predecir el tiempo necesario para implementar cambios e introduce el riesgo de errores humanos.
Para abordar esta ineficiencia y mitigar el riesgo, es necesario adoptar un enfoque arquitectónico más adaptable, concebido para que las aplicaciones puedan crecer, reducirse, protegerse y recuperarse por sí solas según sea necesario, con poca o ninguna intervención humana.
Imagine una empresa que, como un organismo vivo, se adapte de forma natural a su entorno. Sus productos y servicios crecerán, se reducirán, se defenderán y se recuperarán por sí mismos según sea necesario. Este es el futuro de la empresa basada en la IA.
—Geng Lin, director de tecnología de F5
La característica que define la próxima evolución de las operaciones es la adaptabilidad, y la denominamos «Aplicaciones adaptativas».
Las aplicaciones adaptativas no son un producto. No se pueden comprar en una caja e instalar en un servidor. Son un enfoque arquitectónico para transformar las operaciones, centrado en facilitar la adaptabilidad de la organización digital. En otras palabras, las aplicaciones y los servicios que hoy constituyen la cara digital de las empresas.
No se trata de un cambio menor. La disrupción provocada por la primera oleada de Internet, cuando las organizaciones se apresuraron a «estar en línea», volverá a producirse a medida que avancen hacia un funcionamiento plenamente digital. Todos los sistemas implicados deben generar datos operativos (instrumentación), que deben incorporarse a una plataforma de datos consolidada donde el aprendizaje automático los analizará para descubrir relaciones y patrones ocultos que aporten conocimientos e información esenciales para la seguridad, la disponibilidad y el rendimiento de las aplicaciones y los servicios digitales. Posteriormente, esa información y esos conocimientos deben impulsar cambios en la infraestructura, las aplicaciones y los sistemas para que ajusten automáticamente las políticas y configuraciones destinadas a detener ataques, solucionar fallos y optimizar el rendimiento.
Estas capacidades tienen un gran alcance y requerirán más esfuerzo que una simple migración a la nube o una distribución en el extremo de la red. El corazón de una empresa digital —la arquitectura empresarial— debe modernizarse para incorporar aquellos elementos que antes no se incluían porque no existían, pero que ahora son imprescindibles para dar soporte al aprendizaje automático, las aplicaciones distribuidas y la automatización en el núcleo, la nube y el extremo de la red.
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Sobre el autor

Lori MacVittie es ingeniera distinguida y evangelista jefe en la Oficina del CTO de F5, y cuenta con una amplia experiencia en entrega de aplicaciones, estrategia de automatización e infraestructura. Es conocida por convertir la complejidad en claridad, ya sea definiendo mecanismos de protección para agentes de IA, analizando arquitecturas multinube frágiles o explorando los límites de los sistemas escalables. Aporta más de treinta años de experiencia en el sector en desarrollo de aplicaciones, arquitectura de TI y operaciones de redes y sistemas. Antes de incorporarse a F5, fue una galardonada editora de tecnología. MacVittie posee un máster en Informática y es una autora prolífica cuyas publicaciones abarcan la seguridad, la nube y la arquitectura empresarial. También es una apasionada de los juegos de mesa y los videojuegos, y expresa sin complejos sus firmes opiniones sobre el queso.
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