Las organizaciones están avanzando a pasos agigantados para convertirse en empresas digitales, pero ni siquiera quienes pasan a la acción han terminado aún. Las tendencias de transformación digital muestran grandes avances, pero el impacto de la IA en las empresas plantea nuevos retos que superar.
Hablamos de la transformación digital como si fuera un viaje con un destino concreto. Eso implica que hay un final, momento en el que podemos organizar una fiesta para celebrarlo y felicitarnos por el trabajo realizado.
Pero, a menos que la tecnología haya dejado de evolucionar —y el último año, aproximadamente, demuestra que eso sencillamente no es cierto—, el proceso de transformación digital tampoco terminará nunca.
Esto se debe a que las tres fases representan ciclos de transformación que siempre comienzan con la introducción de una nueva tecnología. Detengámonos un momento a analizar las tres fases de la transformación digital:

Fuente: Informe de F5 sobre el estado de la estrategia de aplicaciones de 2024
Aplicaciones Esta es la fase en la que se desarrollan aplicaciones para sustituir tareas manuales. Si nos remontamos al comienzo de la era de Internet, en torno al año 2000, podemos observar que las organizaciones han pasado por esta fase varias veces. Cada generación de arquitecturas de aplicaciones «reinicia» este ciclo, durante el cual las organizaciones refactorizan y reescriben aplicaciones, además de añadir otras nuevas para aprovechar las nuevas arquitecturas y tecnologías.
Modernización Esta es la fase en la que el departamento de TI redobla sus esfuerzos por modernizar las prácticas, las herramientas y las tecnologías para gestionar, optimizar y proteger todas esas nuevas aplicaciones. Esta fase siempre viene después de la primera, ya que las nuevas arquitecturas de aplicaciones introducen en las operaciones nuevas necesidades y formas de trabajar que obligan a replantear nuestro enfoque de la entrega y la seguridad. Pensemos en cuánto ha cambiado la nube las operaciones. Ahora pensemos en cuánto va la IA a cambiar las operaciones. ¿Entiende a qué me refiero?
Datos y analítica Ah, la tan elogiada «fase final» del ciclo. Las organizaciones determinan qué datos necesitan y cómo analizarlos para aplicarlos a las operaciones, los flujos de trabajo y las funciones empresariales con el fin de optimizarlos. Esto también requiere nuevas prácticas y enfoques. Antes de 2020, la mayoría de las organizaciones consideraban que esta fase se centraba en los datos corporativos y de clientes. ¿Y hoy? Todo gira en torno a la telemetría (datos operativos). Y mañana, ¿quién sabe?
Ahora bien, todo esto viene a decir que, aunque hemos constatado que este año hay más organizaciones que pasan a la acción, es decir, que están cada vez más cerca de funcionar como una empresa digital, aún no han terminado porque, bueno, la IA ya está aquí.

Fuente: Índice de madurez de la empresa digital de F5 de 2024
Se trata de un avance increíble que no debemos pasar por alto. El año pasado, en nuestro primer análisis de la madurez digital de las empresas, solo el 4 % pertenecía a la categoría de ejecutores. La mayoría eran principiantes, concretamente el 65 % de todas las organizaciones, y casi el doble seguía avanzando con lentitud en su recorrido. Este año, nuestro estudio revela un progreso increíble hacia el negocio digital. Casi tres de cada diez (29 %) son ahora ejecutores y están dando grandes pasos para aprovechar el potencial de la IA.
Pero incluso bajo la etiqueta de ejecutor digital queda mucho trabajo por hacer, especialmente en el ámbito de las operaciones, donde AIOps está llamando a la puerta.
Como ve, incluso el área de operaciones —TI— debe pasar por estas fases, y a menudo lo hace a ritmos y en momentos distintos a los del negocio. En el caso de las operaciones, las organizaciones han vuelto a la primera fase: utilizan aplicaciones para automatizar tareas y modernizan sus prácticas y enfoques, principalmente mediante la adopción de operaciones SRE.

Fuente: Índice de madurez de la empresa digital de F5 de 2024
Pero, como si se quisiera demostrar lo que digo sobre la transformación digital, las reglas del juego han cambiado. Con la llegada de la IA generativa, la capacidad de operar de forma autónoma ya no es exclusiva de la ciencia ficción. Así pues, aunque las organizaciones —especialmente las ejecutoras— han avanzado considerablemente en la escala de madurez de la automatización, ahora hay un nuevo destino en su sistema de navegación organizativa.
El impacto de la IA en las empresas implica que, para llegar hasta allí, las organizaciones tendrán que reiniciar el ciclo con un nuevo conjunto de tecnologías, herramientas, enfoques y aplicaciones.
Pero no me cabe duda de que lo conseguirán, y de que sus experiencias previas y sus esfuerzos de modernización acelerarán el ritmo al que vuelvan a avanzar por el ciclo. Esa es la ventaja de la transformación digital: que las organizaciones pueden adoptar, asimilar y aprovechar rápidamente el potencial de las nuevas tecnologías. Eso es lo que significa ser una empresa digital.
Para descubrir cómo se desenvuelven las organizaciones en cada fase —y qué deben hacer para avanzar—, puede obtener una copia de nuestro segundo informe anual «Índice de madurez de la empresa digital».
Sobre el autor

Lori MacVittie es ingeniera distinguida y evangelista jefe en la Oficina del CTO de F5, y cuenta con una amplia experiencia en entrega de aplicaciones, estrategia de automatización e infraestructura. Es conocida por convertir la complejidad en claridad, ya sea definiendo mecanismos de protección para agentes de IA, analizando arquitecturas multinube frágiles o explorando los límites de los sistemas escalables. Aporta más de treinta años de experiencia en el sector en desarrollo de aplicaciones, arquitectura de TI y operaciones de redes y sistemas. Antes de incorporarse a F5, fue una galardonada editora de tecnología. MacVittie posee un máster en Informática y es una autora prolífica cuyas publicaciones abarcan la seguridad, la nube y la arquitectura empresarial. También es una apasionada de los juegos de mesa y los videojuegos, y expresa sin complejos sus firmes opiniones sobre el queso.
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