Esta entrada de blog es la primera de una serie dedicada a presentar a los empleados de F5 que impulsan la innovación.
La tecnología evoluciona más rápido que nunca y está transformando la forma en que las organizaciones crean, protegen y ofrecen experiencias digitales. Pero detrás de cada nuevo avance, cambio de plataforma o innovación en IA hay personas que se plantean preguntas más ambiciosas, cuestionan lo establecido e impulsan nuevas ideas.
Para Lori MacVittie, ingeniera distinguida en la Oficina del CTO de F5, la innovación nunca se ha limitado únicamente a la tecnología. Se trata de comprender cómo interactúan las personas con ella, en qué puntos la complejidad genera fricciones y qué se necesita para que las tecnologías emergentes resulten prácticas en el mundo real.

Y en el panorama actual impulsado por la IA, Lori cree que el sector está centrando el debate en el aspecto equivocado.
«Creo que el sector idealiza la invención y subestima su puesta en práctica», afirma. «Tener una idea nueva es la parte fácil. Lo difícil es conseguir que sea escalable, fiable, observable y segura en el mundo real. Ahí es donde la verdadera innovación demuestra su valor».
Esa perspectiva ha cobrado especial relevancia a medida que las organizaciones se apresuran a adoptar la IA. «Todo el mundo quiere hablar de la inteligencia de los modelos», explica Lori. «Muchas menos organizaciones quieren hablar de la infraestructura, el enrutamiento, la latencia y los límites operativos necesarios para que esos sistemas sean fiables a gran escala».
Para Lori, es en esa realidad operativa donde se produce la innovación más significativa. Todo gran cambio en la informática acaba convirtiéndose en un reto operativo, y la IA no es más que la última tecnología que obliga al sector a afrontar esa realidad a una velocidad sin precedentes.
Donde nació la curiosidad
El interés de Lori por la tecnología comenzó a una edad temprana. «Mi madre empezó a programar en la década de 1970 y, cuando yo era adolescente, llevó a casa un Apple //e, uno de los primeros ordenadores personales», cuenta. «Eso hizo que me enganchara prácticamente al instante».
Lo que la fascinaba no era solo la tecnología en sí, sino la idea de que el software podía crear capacidades completamente nuevas mediante la lógica y la resolución de problemas. «La tecnología me parecía una combinación a partes iguales de ingeniería, creatividad y resolución de problemas», afirma. «Eso es lo que sigue atrayéndome de ella hoy en día».
Esa mentalidad acabó llevándola a F5, una empresa que destacó durante los años de formación de Internet por reconocer algo de lo que muchas organizaciones aún no se habían percatado del todo: las aplicaciones y las redes estaban estrechamente interconectadas.
«F5 comprendió desde el principio que las aplicaciones y las redes no eran mundos separados», explica Lori. «La red no era una mera infraestructura. Formaba parte de cómo las aplicaciones funcionaban, escalaban, se mantenían seguras y, en última instancia, aportaban valor».
Esa intersección entre las aplicaciones, la infraestructura y las operaciones sigue influyendo en su forma de concebir la innovación hoy en día.
Una de las lecciones fundamentales que ha aprendido a lo largo de su carrera es que desarrollar tecnología e innovar no son necesariamente lo mismo. «Crear nuevos sistemas y software es implementación», afirma. «Pero la innovación siempre comienza con ideas. Las ideas no están supeditadas al código. La innovación es una idea. La implementación es una idea hecha realidad».
Resolver los problemas que subyacen bajo la superficie
Actualmente, Lori dedica gran parte de su tiempo a analizar las consecuencias operativas de la IA, en particular cómo la inferencia está transformando los patrones de tráfico, el comportamiento de las aplicaciones, los modelos de seguridad y las arquitecturas de entrega.
«Las consecuencias de la IA, concretamente de la inferencia, tienen un profundo impacto en las rutas del tráfico y el comportamiento de las aplicaciones», afirma. «Eso implica, en ocasiones, cambios radicales en todos los ámbitos, desde la entrega hasta la seguridad».
Lo que más le entusiasma es descubrir los retos más profundos que se esconden bajo la superficie. «Me emociono muchísimo cuando descubro el problema “real” en las capas más profundas de la pila», afirma, «y luego puedo reflexionar sobre cómo abordarlo».
Al mismo tiempo, las organizaciones tienen dificultades para lidiar con la imprevisibilidad que la IA introduce en los sistemas y las operaciones. «Caos. Imprevisibilidad. Dinamismo», afirma Lori. «Llámalo como quieras, pero la IA no es predecible ni se puede gobernar mediante soluciones tradicionales».
Según Lori, muchas organizaciones siguen abordando la IA basándose en supuestos concebidos para entornos mucho más deterministas. «No han aceptado que los supuestos en los que nos hemos apoyado durante décadas ya no son aplicables», explica.
Esa es una de las razones por las que considera que la innovación significativa exige algo más que limitarse a desarrollar nuevas tecnologías por el mero hecho de innovar. «La innovación significativa debe resolver un problema real», afirma. «Y no basta con resolverlo para unos pocos casos excepcionales. La solución debe ser escalable y aportar beneficios tangibles, ya sea ahorrando tiempo, dinero, vidas o recursos».
En cambio, la expectación suele funcionar a la inversa. «La expectación tiende a crear el problema que resuelve», afirma.
El cambio hacia la lógica en tiempo real
A medida que se acelera la adopción de la IA, Lori presta especial atención al auge de la IA agéntica y los sistemas autónomos. «La automatización es donde se consiguen mejoras reales en eficiencia y productividad», afirma. «Pero la IA agéntica no es necesariamente predecible».
Esa imprevisibilidad, en su opinión, representa uno de los mayores retos que el sector aún no ha llegado a comprender plenamente. «El sector está subestimando por completo el impacto de pasar de una lógica de aplicaciones definida y acotada a flujos lógicos en tiempo real», afirma Lori. «El impacto en la seguridad es sísmico».
Los modelos de seguridad tradicionales se diseñaron en torno a un comportamiento predecible de las aplicaciones. Los sistemas agénticos cuestionan radicalmente esos supuestos y plantean nuevos interrogantes sobre la gobernanza, la confianza, la aplicación de políticas y el control operativo.
Para Lori, resolver esos retos exigirá que las organizaciones replanteen los enfoques tradicionales en materia de infraestructura, seguridad y operaciones, y no solo los propios modelos de IA.
Consejos para la próxima generación de líderes tecnológicos
A pesar del ritmo del cambio tecnológico, Lori cree que hay un principio que permanece inalterable: la innovación nace de la curiosidad. Y aunque los datos, la analítica y la automatización son cada vez más potentes, advierte que no debemos pasar por alto el valor de la perspectiva humana. «Presta mucha atención a las personas y a sus aportaciones», afirma. «Me refiero a tu equipo, a los usuarios y a las partes interesadas».
Cree que uno de los mayores riesgos a los que se enfrentan las organizaciones es depender exclusivamente de los datos e ignorar la experiencia y la intuición humanas. «La IA no puede saber de forma instintiva qué preguntas debe plantear ni cómo interpretar los matices de los retos del mundo real», explica Lori. «Tu equipo sí».
Para los futuros líderes tecnológicos, ese equilibrio entre los conocimientos técnicos y la comprensión humana será cada vez más importante a medida que los sistemas se vuelvan más autónomos y complejos. «Ignorar las perspectivas de las personas entraña sus riesgos», afirma. «Puede que lo lamentes cuando dejes escapar oportunidades o los puntos ciegos provoquen errores costosos».
La conclusión
A medida que las tecnologías emergentes siguen transformando el sector, la perspectiva de Lori nos recuerda que innovar rara vez consiste en perseguir la última tendencia. Más bien, se trata de plantear mejores preguntas, resolver problemas relevantes y crear sistemas que realmente puedan funcionar en el mundo real.
Descubre nuestras publicaciones anteriores del blog Life at F5, en las que destacamos a los F5ers que están dando forma a la IA.
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